martes, 2 de julio de 2013

Marnaton de Sant Feliu de Guíxols


Normalmente suelo dejar los agradecimientos y felicitaciones para el final, pero esta travesía ha estado tan bien organizada que quiero empezar por lo importante. En primer lugar, gracias a Triatletas en Red por sortear la inscripción que me ha permitido asistir y disfrutar de esta aventura. En segundo lugar agradecer y felicitar a todos los voluntarios, kayakistas y organizadores de este magnífico evento.

Al llegar a St. Feliu, el mar nos estaba esperando con los brazos abiertos, muy llano y con algo de corriente a favor. El día invitaba a nadar a pesar de que el sol no se atrevía a salir del todo y se escondía tras las nubes.

Después de recoger el dorsal, almorcé un bocata entre amigos y corriendo para el autocar que nos llevaba a la salida. Al llegar a cala Canyet tocó enfundarse el neopreno y esperar hasta el momento de la salida.

Tras pasar por la alfombra para validar el chip y entrar a la playa, me tomé un par de minutos de nostalgia y reflexión mirando al mar. Casi hace un año nadé mi primera travesía en el port del Masnou, fueron 1200m en aguas oscuras y con sabor a petróleo. Ahora, voy a celebrar mi primer año en este mundillo, nadando en aguas claras y llenas de vida. Todo un lujo!!!!!


Normalmente en estos momentos previos a la salida me suelo poner algo nervioso, pero en esta ocasión estaba relajado. Sabía que me esperaba una travesía de lujo en la que podría evadir mi mente contemplando la belleza y riqueza de sus aguas. Disfrutar era el único objetivo y el tiempo que tardase en acabar era completamente secundario.


Arranca la salida y todo va como la seda, ningún golpe ni percance con nadie, la actitud de los nadadores es muy respetuosa, no tiene nada que ver con el triatlón, dónde algunos iluminados directamente nadan con los puños cerrados…

Primeras brazadas y como siempre me cuesta mucho arrancar y coger un ritmo cómodo, pero lejos de centrarme en mi técnica de natación me limito a observar el fondo marino y todos los pececillos que se dejaban ver. Cuando me quise dar cuenta, ya habían pasado mis 20 minutos de puesta en marcha y ya estaba nadando con un ritmo muy cómodo acompañado por otros nadadores.


A pesar de que todo empezaba a ir sobre ruedas, apareció un incordio, se me empañaban las gafas continuamente y tenía que parar cada poco a desempañarlas. He de decir que no hubo ni una sola vez de las que parase, en las que no se me acercase un kayakista para preguntar si tenía algún problema. Me sentí controlado en todo momento! Es muy agradable estar nadando y saber que hay gente velando por tu seguridad. Un 10 para ellos y un 0 para mis gafas! Tendré que comprar un liquido anti-vao, acepto sugerencias!

En 25 minutos llego al primer avituallamiento que estaba situado a 2km de la salida. La corriente a favor hace que volemos sobre el agua. Un vasito de acuarius, otro de cocacola y a seguir disfrutando del entorno.

Aquí el grupo con el que iba se despistó y nos desviamos un poco del circuito, pero rápidamente los kayakistas nos redirigieron hacia la línea de boyas. Una vez dentro del circuito voy apretando el ritmo y estirando la brazada.

En una de estas brazadas me llevo por delante una medusa con la mano. Al nadar más pendiente del fondo que de la superficie no me había dado cuenta de su presencia. Más tarde volví a tener contacto directo en la cara con otra. Me quedé muy desconcertado, ya que no sentí nada excepto su gelatinoso tacto. Me llegué a plantear de que el protector solar antimedusas funcionaba, pero lo cierto es que al terminar la travesía, Sonia nos explicó que estas medusas, las "Aurelia aurita" no son orticantes. De haberlo sabido no me hubiese sugestionado tanto al nadar entre ellas. Quizás les tengo tanto pánico por el hecho de que nunca me haya picado ninguna…

Llego al ecuador de la travesía y del grupo que éramos solo quedamos yo y otro nadador. Cuando me quiero dar cuenta ya me estaba pidiendo otro acuarius en el segundo avituallamiento, aquí me tomé un par de minutos para descansar y afrontar el resto de la travesía de una atacada.

A partir de esta zona el mar estaba un poco cachondo pero se podía nadar bien. Rápidamente llegamos al espectacular paso del Freu y ya volvia a estar todo más calmado. Alcé la vista y ya se veía al final de todo la llegada.


Aproveché este último kilómetro para seguir disfrutando de la riqueza del fondo marino. Bajo mi un gran banco de salpas que me dejaron claro que tengo que volver a estas playas a hacer snorkel. Enseguida se cambió el fondo rocoso por la arena y cuando me quise dar cuenta ya estaba saliendo del agua y cruzando el arco de llegada con un tiempo de 1h38’ los 6km. (la corriente a favor hizo maravillas) A escasos segundos llegó Ultraquim, de haber sabido que íbamos al mismo ritmo hubiese sido un acierto nadar juntos... a la próxima lo estudiamos.

Para rematar la travesía, una completa botifarrada entre amigos que supo a gloria :) Mejor imposible!!!!


Y ahora a pensar en el próximo reto, los 10km nocturnos por Collserola de la nit d’or del próximo sábado.

Seguimos!!!
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