jueves, 25 de junio de 2015

27 Etapa TCN / Tossa de Mar - Canyet

Sol y brisa veraniega, así empezaba la 27 etapa TCN de Tossa de mar a Canyet. Una etapa que recorre una zona de costa brava con una gran cantidad de calas con encanto, muy valoradas por los turistas, como también por los buceadores.


Cala Bona, Cala pola, Cala Giverola, Cala Futadera, concagats... Pequeños paraisos que revivían en mi memoria buenos recuerdos de veranos de snorkel en esas aguas.

Por delante poco más de 6 km muy soleados y con un mar algo más que rizado. El disfrute estaba más que asegurado de no ser porqué me dejé las gafas oscuras en el coche y tuve que nadar con las claras. Toda una putada en un día tan soleado, pero seguro que la próxima vez pongo más atención.


Al poco de empezar la etapa me emparejé con Sergi, compañero del #Reto2016 y el dr. Bago, que nos acompañó hasta la mitad del recorrido.

Durante el primer tramo pude comprobar que no eramos los únicos que disfrutábamos del mar, sino que unas columnas de burbujas delataban a buceadores unos cuantos metros por debajo de nosotros.

Al torcer por la punta de Sa Llonga y mirar al horizonte, se podía observar el Freu de St Feliu de Guíxols. Resultaba inevitable empezar a maquinar un reto mayor, pero para más adelante quizás. Hoy solo nadaríamos hasta la mitad aproximadamente.

Primera cala, segunda cala y... cala Giverola, otra de esas aberraciones paisagísticas, donde el entorno natural es una vez más víctima del turismo y contrucción descontrolada.


Exceptuando todas esas construcciones que casi rozan la ilegalidad,  la belleza del entorno es espectacular. Acantilados, rocas vivas, montañas a ras de orilla que prácticamente nacen en el mar... 

Atrás quedaba Cala Futadera y con ella los recuerdos no muy lejanos de sesiones familiares de snorkel que pronto tocará volver a revivir este verano.

Alcanzado el ecuador de la travesía, el haber olvidado las gafas oscuras me empezaba a pasar factura con un creciente dolor de cabeza. Momento a partir del cuál me concentré en nadar y de los escasos 3000m que faltaban para llegar a la orilla. 

De no haber sido por el detalle de las gafas, esta travesía habría sido una de las mejores que he nadado en mucho tiempo. Pendiente queda volver a nadarla y disfrutarla integramente pero en su versión extendida: Tossa - Sant Feliu

Seguimos!!!
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