sábado, 2 de diciembre de 2017

Cruce a nado del Estrecho de Bonifacio

En este 2017 más ajetreado de lo habitual no he hecho ninguna publicación hasta ahora, hoy traigo un nuevo formato de crónica en capítulos y con un punto de vista distinto al que os tengo acostumbrados. Aquí el segundo gran reto deportivo de mi vida: cruzar a nado y sin neopreno el Estrecho de Bonifacio. Canal marítimo que separa la isla de Córcega (Francia) de la isla de Cerdeña (Italia) con una distancia aproximada entre 15km y 17km dependiendo de las corrientes. Espero que os guste!

Arrivederci Barcellona

Cómo si de un déjà-vu se tratase, un año después del primer viaje a Capo Testa volvimos a embarcar con rumbo a Cerdeña en la mágica noche de la verbena de San Juan. Una nueva expedición y un nuevo equipo formado por 8 grandes personas dónde echamos en falta a todos los que no pudieron acompañarnos. 

Al poner un pie en el barco y subir a la cubierta descorchamos las botellas de cava y abrimos las cocas. Con este selfi-brindis empezó la verbena y esta gran aventura.

Verbena de San Juan en la cubierta del Grimaldi
Salir de la bocana del puerto y ver como tu ciudad se pierde diminuta en el horizonte, es lo más parecido a abandonar tu zona de confort, dónde lo único que está en tus manos es la actitud frente al reto y la confianza que te da el historial de kilómetros entrenados. En ese momento no teníamos ni idea de la previsión meteorológica, ni sabríamos que día intentaríamos cruzar. Nada de esa incertidumbre nos quitó las ganas de disfrutar del momento presente.

Benvenuti in Sardegna

Con casi tres horas de retraso atracamos en Porto Torres y nos dirigimos a Santa Reparata. Durante el trayecto tienes la extraña sensación de haber retrocedido en el tiempo, como también la extraña sensación de estar lejos y cerca de casa a la vez, algo particular de ese paisaje mediterráneo costero.

Cerrar los ojos y respirar la brisa del mar. ¿Porqué algo tan simple te trae tantos recuerdos?


Quizás porque mi niñez sigue jugando en la playa, 
qué le voy a hacer si yo nací en el mediterráneo ;)

Selfi en la isla, Castelsardo
Ichnusa
Allí por dónde voy o viajo siempre encuentro un sabor o aroma de algo único y especial que termina por transformarse en un almacén de recuerdos de ese lugar o región. Algo tan aparentemente insignificante puede hacerme revivir recuerdos con solo olerlo o probarlo, mucho más allá que ver una simple fotografía.

En la parada para comer conocí de pura casualidad a una rubia patriota con débil aroma de lúpulo que se hacía llamar Ichnusa. No solo me enamoró, sino que compitió muy de cerca con el Vermentino sardo para ponerle aroma y sabor a esta aventura. Con mucha nostalgia la recuerdo...



Habemus fecha

Una vez allí, nuestras principales preocupaciones pasaron a ser la meteorología y la elección del día B. En todas las fuentes consultadas el único día con una ventana anticiclónica con más de seis horas de calma era el lunes. Cualquier de los otros días parecía imposible a pesar que las previsiones cambian rápido.

Tras instalarnos fuimos a ver al señor Tomasino Muntoni en uno de sus negocios, él era el encargado de organizar la logística y seguridad del cruce del canal de Bonifacio. Un hombre de negocios serio e introvertido en apariencia pero demostró ser muy entregado y bondadoso.

El saludo fue efusivo y no tardó nada en servirnos un delicioso aperitivo de productos Sardos en su bar "La terrazza della Torre" muy próximo al mirador que hace nombre, desde el dónde se aprecia el sur de Córcega cuando no hay bruma. Un bonito lugar muy próximo a la playa de partida.

Una de muchas tardes en La Terrazza della Torre

El brífing fue breve y conciso: "-el lunes a las siete de la mañana os espero preparados en el puerto". En ese momento toda la incertidumbre desapareció, nos quitamos un peso enorme de encima al saber que en poco más de 24 horas el tiempo se pondría a nuestro favor y podríamos coronar nuestra particular cumbre. Ese lunes 26 de Junio de 2017 nos iba a dar una oportunidad de volver a hacer historia.

Brindis y sonrisas!! ya teníamos lo más importante de nuestro lado y con una planificación inmejorable, un día de descanso y aclimatación, el día del cruce y después 4 días de vacaciones y turismo para saborear el logro, sin nervios, sin prisas y entre amigos.

¿Con o sin Neopreno?

Amanecía en Santa Reparata, debían de ser las siete de la mañana, estaba inquieto y no podía seguir en la cama. Mientras el resto de tropa aún dormía me levanté y caminé los escasos cinco minutos que nos separaban de una pequeña cala para meditar con el mar.

Avancé hundiendo los pies descalzos en la arena hasta que el agua me llegó más arriba de las rodillas,  sumergí las manos y me concentré en sentir el mar. Su temperatura era buena, no estaba ni caliente ni frío. El aspecto de salubridad era absoluto, agua cristalina completamente transparente y limpia, los restos de posidonia por toda la orilla daban fe de la gran calidad y vida que albergaba ese mar.


Pensé en la motivación que me había traído hasta esta aventura, el camino recorrido y repasé todos los principios a los que soy fiel. Me gustaría decir que venia con el entrenamiento hecho y mentalmente fuerte, pero os engañaría. Entrando en ámbito personal estos últimos meses habían sido algo atípicos, haciendo que la cabeza haya estado centrada en otras preocupaciones más relevantes y que el volumen de entreno haya sido algo inferior al deseado. Aunque me tranquilizaba la experiencia de Gibraltar que ya tenia en mis espaldas, en esa playa me llegué a cuestionar muchas cosas, incluso si era el momento. Pero allí estaba y no precisamente por casualidad.


¿Fortaleza o debilidad? Siendo honesto conmigo mismo, no tenia nada que demostrar a nadie, ningún crono que batir y cuestionaba la necesidad del plus de ayuda que te da el neopreno a contra de restar sensaciones. Estaba en un punto que me daba exactamente igual completar el reto o quedarme a la mitad por frío, solamente quería disfrutar de la natación brazada a brazada y sentir el mar de ese estrecho con mi cuerpo en libertad. Llevaba alrededor de dos meses duchándome con agua fría para acostumbrarme y sabía que no era comparable una ducha de 5 minutos con una travesía de más de 6 horas, pero me daba igual. No sabía cuándo volvería a nadar un reto similar y ante la duda de ser el último grande, decidí despedirme como hacen los puristas de la natación, sin neopreno.


Buongiorno Bonifaziu

Amanece el Lunes 26 de Junio de 2017, soleado, sin viento y mar llano. Siguiendo las instrucciones de Tomasino llegamos a las 7 al puerto dónde coincidimos con Nadia, una nadadora Marroquí que también iba a cruzar hoy. Mientras esperábamos a subir en la barca, un médico nos tomó la tensión y como no podía ser de otra manera estaba por las nubes... Intentaba actuar con mucha calma y tranquilidad, en apariencia no estaba nervioso, pero por dentro estaba atacado! Me apetecía saltar al agua cuanto antes.

Subimos a la neumática y nos acomodamos para un trayecto inicialmente largo hasta que se me ocurrió preguntar a Tomasino por sentido del cruce. Nos tocó correr para cambiarnos cuando nos dijo que seria al revés de como pensábamos, saldremos de Cerdeña y nadaremos hasta Córcega por algún motivo de las corrientes y previsión de viento que no logré entender exactamente. 


Bañador y gorro oficiales del cruce, gafas nuevas a estrenar para no perder detalle, crema solar en cara y espalda, y un buena capa de mezcla Lanolina/Vaselina de Joan por todo el cuerpo con el objetivo de evitar roces y heridas por fricción, conservar por más tiempo la temperatura corporal, minimizar el efecto de las posibles picaduras de medusas y sobretodo salir disparado como un cohete si alguien me abraza jajaja. Pese a los nervios inevitables del momento no faltaron las típicas bromas. Con las prisas siempre es fácil que se olvide algo, en mi caso olvidé quitarme el reloj, una manía que tengo cuando hago larga distancia dónde me centro en disfrutar sin ningún tipo de referencia temporal que termine generando estrés.



Momento Vaselina saliendo del puerto Santa Teresa di Gallura










La barca se detuvo antes de entrar en la zona de boyas de la playa Rena Bianca y acabamos de concretar el timing de los avituallamientos (cada 45 minutos), la posición de la barca adelantada y preferentemente a nuestra banda de sotavento para que no nos molesten el humo y refrigeraciones de los motores. Nos deseamos suerte con todo el equipo que nos acompañaba a bordo y saltamos al agua para ir nadando a la playa desde dónde una vez fuera, empezaría a contar el crono y se daría la salida oficial.

Primer contacto con el agua en Rena Bianca
Debían ser entre las 8 o 9 de la mañana y el sol ya pegaba con fuerza, hacía bastante calor y el primer contacto con la frescura del agua fue muy agradable. Cuando hundí la cabeza ya fue espectacular. Agua turquesa, completamente transparente y con un fondo lleno de vida, con un gran lecho de poseidonia, nácar, peces... Íbamos a nadar en el paraíso!

Fondo marino en Cerdeña
Los 200 metros de aproximación hasta la orilla los hice nadando braza y crol de manera muy lenta, disfrutando del fondo que dentro de un rato perderíamos de vista en la profundidad, buscando conexión con el mar. El pulso me iba a tope totalmente opuesto al ritmo de nado, miré unos segundos atrás y allí estaba Córcega. Un momento que tanto había visualizado antes. Incontrolables escalofríos recorrían todo mi cuerpo al tomar conciencia de estar haciendo realidad un sueño.

A lo grande desde el respeto

Al llegar a la playa miras a los ojos al estrecho de Bonifacio. Córcega se apreciaba en el horizonte, lejos, muy lejos. Un instante irrepetible en el que los nervios y la emoción te dejan sin palabras..

Estábamos delante de un gran reto que nos había ilusionado durante mucho tiempo y hoy teníamos la gran suerte de estar allí para disfrutarlo, pero somos conscientes que el este mar tiene por desgracia un lado oscuro repleto de sufrimiento y horror. No quisimos omitirlo y como una muestra de respeto a las víctimas de esta barbarie, nos dimos la mano y guardamos un minuto de silencio por todos ellos. Personas igual que tú, que por culpa de la miseria, terrorismo, dictaduras, ablación, guerras, discriminación sexual, hambre... en definitiva grandes desigualdades sociales entre territorios. Su única vía de escape es un camino infernal que acaba en patera que generalmente pone fin a su vida. Todo esto únicamente por haber tenido la desgracia de haber nacido en "un lugar equivocado".


Minuto de silencio; Xavi, Gemma, Javier, Joan y Nadia.
Esa no fue la única acción solidaria de este gran reto. Con intención de aprovechar el modesto impacto mediático del cruce a nado, unos meses atrás emprendimos una campaña de recaudación de fondos para el estudio del cáncer infantil Rabdomiosarcoma por parte del Hospital Sant Joan de Déu.



1080€ recaudados para la investigación del Rabdomiosarcoma
Las donaciones fueron bastante tímidas en un primer momento, pero todo fue sumando y terminaron superando el objetivo de 1.000€. Si comparo con el año pasado, se dobló la cantidad aportada, por ello quiero agradecer a todos los que habéis colaborado por creer en un mundo mejor. Los ensayos clínicos para luchar contra el Rabdomiosacroma están más cerca.

Al acabar el minuto de silencio nos dimos un gran abrazo, entramos en el agua y empezamos a nadar. Por delante teníamos 15 km en línea recta que terminaron siendo más a causa de la deriva de las corrientes. 

Me sentía pletórico y la travesía justo empezaba. Muchas veces cuando nado me pongo a cantar canciones. Durante las primeras brazadas acompañando la emoción y grandeza del momento, en mi cabeza sonaba "Lo que te hace grande" de Vetusta Morla. Aquí algunos estribillos:

Tal vez, lo que te hace grande .. 
no entienda de cómo y por qué. 
Tal vez, lo insignificante .. 
se ha visto en un barco de nuez. 

Tal vez, lo que te hace grande .. 
no sea difícil de ver. 
Tal vez, cada guiño esconda .. 
la llave que intentas tener. 

Tal vez, lo que te hace grande .. 
no entienda de cómo y por qué. 
Tal vez, lo que me hace grande .. 
es tenerte delante otra vez. 

Y en el vaivén de planes sin marcar .. 
cae sobre ti la bomba universal; 
no hay colisión, ni ley, ni gravedad 
que te pueda hacer caer .. aunque tiren a dar. 

No sé lo qué te hace grande, 
no entiendo de cómo y por qué. 
Pero no hay ecuación ni formula genial 
que te ayude a comprender .. lo que asoma detrás.




Unas primeras brazadas mágicas, en un entorno precioso dónde el fondo estuvo visible durante mucho tiempo hasta que abandonamos el golfo formado por la isla Municca y nos adentramos a mar abierto. Justo un kilómetro y el viento térmico hizo acto de presencia la izquierda transformando el mar llano en rizado, con una ola muy corta parecido a cuando hay mar de fondo.

Por un momento ese cambio de mar me resultó un poco molesto terminé adaptándome. Tampoco hubiese sido un problema porque el viento fue rolando varias veces durante la travesía y cada cambio modificaba mar. Lo que no modificaba el viento ni el mar era el grupo, compacto en todo momento.

Equipo dentro del agua

Por definición, un equipo es un grupo de dos o más personas que interactúan de forma coordinada y cooperativa unidas con un objetivo común. Y eso éramos nosotros. No hizo falta hablar de una estrategia clara o definir roles porque sencillamente nos entendíamos, teníamos claro a dónde queríamos llegar. Se respiraba respeto, compañerismo y solidaridad, aún hoy pienso que no pudo haber habido un mejor equipo humano para esta aventura.

¿Desde cuándo? Llevábamos unos meses entrenando juntos muchos sábados, pero hubo una salida a mar que se quedó grabada. Recuerdo una tirada larga en la playa de Badalona de casi 10km en la que nadamos totalmente compactos la mayor parte del tiempo. Allí vi que los cuatro éramos uno y no precisamente porque tuviésemos una técnica, mentalidad y forma física idéntica, sino porque teníamos la empatía y la voluntad de querer conseguirlo cómo equipo. Ahí se evidenció que si en una salida cualquiera ya eramos capaces de nadar así, cuando llegase el gran día, directamente brindaríamos y nos beberíamos el estrecho Bonifacio a pequeños sorbos, saboreando y disfrutando.

Hoy, la mentalidad de equipo estaba siendo la misma a pesar de tener un handicap importante, Gemma arrastraba una lesión en los brazos desde varios meses atrás, haciendo que sus entrenamientos previos hayan tenido que pausarse y reducirse hasta el temido límite de la desconfianza y aptitud para cruzar. Aun así, tengo que decir que a Gemma la vi ganadora mucho antes de aquella tirada larga que hicimos en Badalona. Fue en el 100x100 del Hospitalet dónde se mantuvo constante y acabó los 10km con mucha entereza. Ahora tal vez no era su mejor momento, pero su fortaleza física y mental estaban muy por encima. -Si no puedes con las lesiones, nada con ellas!


Las circunstancias no eran fáciles para ella ni para el equipo, pero los demás como compañeros hicimos todo lo posible para nivelar esa cuesta arriba. Cómo dice el dicho: al mal tiempo buena cara. Todo el momento mantuvimos un ambiente festivo, positivo y de buen rollo. El hecho de no poder hablar mientras se nada hacía que en casi todo momento hubiese contacto visual entre nosotros, eso bastaba para saber que todo iba bien. Todo ese silencio se desataba en los avituallamientos que eran una explosión de positivismo -YALLAH YALLAAAH!!!!!! (Vamos en Marroquí) -ALLEZ ALLEZ!!!! (Vamos en Francés) -BRRRRRRR!!!!! (la bocina de Emilio).

Primer avituallamiento; Gemma, Joan, Javier y Xavi
La festividad y alegría era compartida con los que nos acompañaban en la barca, el otro gran equipo

Equipo fuera del agua

Es posible que en la antigüedad algún Corso o Sardo se aventurase a cruzar a nado a la otra isla y no quiero imaginar el desenlace. Ahora mismo, por muy chiflado que esté me resulta impensable saltar a nadar a lo loco, por eso teníamos una embarcación a nuestra disposición con un gran equipo humano a bordo con todo lo necesario para hacer estas locuras con garantías y seguridad.

Muy predispuest@s, Nohe, Robert, Esther y Estela entraban en modo zafarrancho de combate cada 45 minutos para preparar el avituallamiento y dárnoslo en el menor tiempo posible. Hay que reconocer que el primero fue un poco caótico por el nerviosismo general pero los siguientes salieron rodados.

Avitualladores; Nohemí, Robert, Esther y Estela.
Como si de un servicio a la carta se tratase, a bordo teníamos:
  • Líquido:
    • Agua.
    • Isotónico de NewFitness lo llamábamos "combinado David Rius".
  • Sólido:
    • Plátanos.
    • Dátiles.
    • Pan de higo.
    • Membrillo.
  • Botiquín:
    • Ibuprofeno.
    • Vaselina.
    • Biodramina.
  • Premio final:
    • Estrella Galicia 1906.
A excepción del preparado isotónico todo era muy natural y acertamos de pleno. Alimentos calóricos de alto índice glucémico, fáciles de digerir, dulces, agradables de comer y sobretodo ya los habíamos probado muchas veces antes. Nos lo servían todo ya preparado, en pequeñas porciones de prácticamente un bocado para comer sin agarrarnos a la embarcación. A mi mente venían imágenes de las típicas focas del zoológico cuándo les dan de comer, me sentía prácticamente igual! jaja.

El tiempo de las paradas rondaba los dos minutos, justo para "descansar" sin tocar la embarcación bajo ningún concepto, hablar un poco y recibir ánimos, que no faltaron en ningún momento y no solo por parte de los presentes, el Whatsapp no paró de recibir mensajes y algunos audios muy motivadores ;)

De igual manera que en el estrecho de Gibraltar, las paradas tenían que ser rápidas pero no lo sabíamos. Había corriente lateral pero la ausencia de referencias hace que no las notes, sencillamente te mueves con la corriente. Cuando descargamos el trak se podía ver perfectamente cada una de las paradas para avituallar por su correspondiente deriva al este. Un aspecto que puede jugar muy en tu contra si te despistas.

En medio de la nada

Alargar el brazo al máximo creando una perfecta línea recta de mano a pies; abrazar el agua hasta la altura del pecho; impulsarla con fuerza hasta estirar el brazo por completo por debajo de la cintura a la vez que das una patada; deslizar sintiendo la fluidez del agua por tu piel hasta quedarte casi parado mientras recobras por encima del agua inclinando a la vez el torso al otro costado y volver a repetir pero con el otro brazo. No es más que una secuencia de movimientos que incluyen fuerza y relajación.

La natación para mi es "algo muy Zen", pero si además lo practicas en un lugar como este con unas aguas de ensueño la experiencia se vuelve insólita. Existe un instante mágico, justo cuando llevas recorridos la mitad de distancia y te encuentras en medio de la nada.

Mitad de Bonifacio










No existe un lugar mejor para estar cuando te rodea agua azul claro por todos tus costados y con tierra a los dos extremos de la oposición. Una conexión con el medio dónde te fundes con el mar y pasas a ser parte de él, siendo una diminuta forma de vida más dentro del ecosistema marino "Deep Blue".

Deep por tener una profundidad inalcanzable a simple vista y Blue por tener un color azul particular e identitario. Jamás antes había nadado en un lugar mejor. ¿Sensaciones de estar ahí? Bienestar, fluidez, ingravidez, pertenencia al mar, al mundo, a la vida... Aún siento escalofríos al pensarlo :)


Deep Blue

Un Gran Azul con una vida tímida en el que en ocasiones se intuían pequeños destellos de algún pez despistado por el fondo y nada más. Ni presencia de mis temidas medusas, criminalizados escualos o simpáticos cetáceos. Nadábamos solos en el relajante color del paraíso, casi sin necesidad de alzar la vista al horizonte para prevenir alcances con las inexistentes medusas, relajando los hombros, disfrutando de la idílica experiencia.

Mitad del camino recorrido y seguíamos nadando compactos con unas condiciones favorables. El viento había caído, el mar permanecía llano y la corriente lateral que nos abatió a un costado parecía cambiar de dirección.

El contacto visual entra nosotros era continuo para respetar el ritmo de GemmaElla daba sus brazadas lentas y constantes negando el dolor de las lesiones. En unas condiciones así no conviene imponer un ritmo que suponga un sofreesfuerzo al que va tocado porque directamente te lo cargas y después no hay quien recupere. 

Mandaba ella, el ritmo era suyo pero no es suficiente. La posición de los compañeros juega un papel fundamental en situaciones así y gran parte del tiempo la pasé a su lado izquierdo en una posición de igual a igual. Ni adelantado ni atrasado, transmitiéndole que nuestro ritmo es bueno, que vamos bien, que no te estamos esperando porque nadamos juntos. Bien me decía la experiencia que esperar estando adelantado no es la mejor forma de transmitir ánimo sino de meter una presión innecesaria y oscura.

Lo mejor que puedes hacer cómo compañero es buscar en tu interior el interruptor "competición" y colocarlo en posición de apagado. Si eres capaz de hacer esto empezarás a disfrutar de la experiencia "Slow" (próximamente escribiré acerca de ello) y valorarás que en la vida hay determinadas circunstancias dónde el último en llegar disfruta más que el primero porque ha estado más tiempo haciendo lo que le gusta.

Nado compacto
Pasada la mitad de la travesía, la parte fácil empezó a disolverse en nuestra estela dando paso a la dificultad estrella de la natación en aguas abiertas, las corrientes en contra.

Cerca es lejos y lejos es cerca

Si algo tiene este cruce es el concepto purista ya no por nadar sin neopreno, sino  porque se sale de una playa y se llega hasta otra playa dónde en ambas haces pie. Muy distinto de Gibraltar, dónde en barco te llevan hasta una punta de la que sales ahorrándote unos cuantos metros y llegas dónde puedes (ahí no critico porque las corrientes provocan una deriva exagerada que imposibilita muchas veces llegar a las playas).

Otro concepto purista que me encantó fue la navegación que prácticamente desde el primer avituallamiento estaba en nuestras manos. "—Tomasino!!! A dónde apuntamos????" "—Casa bianca!!!!— Mientas señalaba a Córcega" Y aquella fue nuestra referencia, un puntito blanco que destacaba por encima de la playa de capo Sperone.

Estrecho de Bonifacio desde Cerdeña. A lo lejos, la "Casita Bianca"
No recuerdo en ningún momento más que se nos indicase nuestro rumbo efectivo, únicamente teníamos que apuntar allí, sin ayudas externas electrónicas (GPS, windex, etx...) para calcular derivas o abatimiento y trazar el rumbo óptimo. Estábamos allí con lo puesto, nosotros y el mar. La única ayuda externa eran los avituallamientos y todos los ánimos que no faltaron en ningún momento.

La distancia restante se calculaba a ojo con esa casa, añadiendo un error relativo enorme debido a la bruma. Por momentos se veía cerca y por momentos lejos, muy lejos, casi ni se veía... Entre eso y las fuertes corrientes en contra que nos encontramos de la mitad en adelante hicieron vivir momentos confusos y desmotivadores. Aveces hay que ser fuerte y aguantar, porque en apariencia algo puede parecer estar lejos y estar cerca, como parecer estar cerca, pero realmente lejos e inalcanzable.

Lo único que realmente nos acercaba era la constancia de cada brazada. En grandes distancias la corriente te puede jugar malas pasadas, pero tú como nadador no has de perder la cabeza y seguir nadando a tu ritmo de brazadas cómodo sin importar el avance. Si demuestras que eres más constante (no fuerte) que la corriente, la habrás vencido. Las corrientes ni son eternas en persistencia, ni se mantienen en direcciones fijas.

Todo esto es muy fácil decirlo pero cuando pasas de las 5 horas nadando cualquier cosa que se ponga en tu contra se magnifica y es fácil caer.

Las crisis existen

Séptimo avituallamiento tras 5h15' nadando. Hasta ahora todas las paradas habían sido una fiesta de ánimos, gritos, aplausos. Este era distinto, en el barco estaban todos serios y con aspecto nervioso, de hecho dije un par de paridas y no me rieron las gracias, algo no iba bien. Robert le dio el último gel de me magnesio para las rampas a Gemma seguido de: "-No te lo tomes entero y guarda para la próxima parada!!!" Su cara era un poema, las rampas la estaban torturando y aún faltaba mucho para acabar, de hecho no teníamos ni idea de cuánto faltaba realmente.

Seguimos nadando cerca de las islas Lavezzi, manteniendo el ritmo y seguimos nadando cerca de las islas Lavezzi, manteniendo el ritmo y seguimos nadando cerca de las islas Lavezzi, manteniendo el ritmo y seguimos nadando cerca de las islas Lavezzi, manteniendo el ritmo y... Sí, me he rallado!


En esa isla había una baliza bien visible, una marca cardinal para indicar a los buques un peligro en un determinado cuadrante. Pasaron más de 20 minutos y la baliza no se movió ni un ápice, nosotros tampoco. Estábamos nadando en estático en una fuerte corriente en contra. La sensación era desoladora, parecía que nadásemos cuesta arriba en una pendiente muy pronunciada. Parecía que con cada nueva brazada estábamos más lejos en vez de más cerca.


Cometo el error de mirar el reloj y ya marcaba 5h 20 minutos de travesía, en Gibraltar ya estaba subido a la barca, de regreso a España y tomándome mi cerveza de premio. Muy diferente a la escena actual dónde Córcega estaba aún muy lejos, empezaba a tener frío y hambre, la corriente era desfavorable y muy fuerte. Tenía fuerza en los brazos para vencer la corriente pero también tenia la impotente necesidad de aminorar para poder llegar con GemmaUnos instantes oscuros, de estancamiento, en los que te nublas y no pasa ni una sola idea optimista por tu cabeza.


Cerdeña lejos, muy lejos.
Me distancié y nadé solo un rato, empecé a escarbar en recuerdos y vivencias pasadas hasta llegar a ese momento de agobio. Me detuve, miré atrás y vi nuestro punto de partida jodídamente lejos y el grupo acercándose lentamente. Opté por pensar que probablemente no éramos más fuertes que esa corriente pero sí más perseverantes. Al alcanzarme Joan se detuvo para preguntarme que tal estaba, le sonreí y dije "-Esto va a ser épico!!!!"

Al poco aparece la barca de Nadia con ella a bordo tiritando y envuelta en toallas. Ya regresaba después de haber tocado tierra, "-Congratulations!!!!!" verla nos dio a todos una inyección de ánimo para continuar con determinación.


Seguimos nadando rumbo a la inalzancable "casa bianca" y mirando de reojo en cada respiración la dichosa baliza. De repente las nubes empezaron a abrir, la corriente cambió de dirección y poco a poco la baliza que nos chivaba la existencia de corriente se quedó atrás.


Miro al barco y veo a Robert preparándose para saltar al agua, era genial!!! Hablamos que saltaría al final de la travesía para nadar la última hora con nosotros y ese momento había llegado, la consecución del sueño estaba cerca.

Acompañados con Robert
Cuando saltó al agua se impresionó por el color del agua que poco tenia que ver con su aspecto desde fuera, el gran azul Corso le daba la bienvenida mostrando su mejor tonalidad y cristalinidad digna del paraíso.

El sabor del logro

Tocaba hacer el último avituallamiento pero nos hicieron seguir porque faltaba relativamente poco y la corriente nos penalizaría. La casa blanca estaba cerca y bajo ella la preciosa playa de capo Sperone.


Playa Capo Sperone, a la dereha la casita bianca.
El tráfico de embarcaciones era elevado, en poco tiempo nos cruzamos con motos de agua, motoras, veleros, grandes yates... que nos obligaron a nadar mucho más compactos y próximos a nuestra barca unos instantes de tensión que aceleraron el paso del tiempo.

Vista subjetiva
De la misma manera que se dibuja una circunferencia, estábamos muy cerca de unirla. Un indicador infalible de que faltaba realmente poco apareció, el fondo se empezó a dejar ver.

Segundos después de empezar a ver el fondo, lo perdí de vista entre lágrimas de emoción a la vez que venia a mi mente una de las mejores canciones de M83 para ponerle música épica a este final, Outro:


I'm the king of my own land.
Facing tempests of dust, I'll fight until the end.
Creatures of my dreams raise up and dance with me!
Now and forever, I'm your king!


Tal vez por el frío o quizás la emoción, escalofríos recorrían todo mi cuerpo en ese momento. Todos nos mirábamos y sonreíamos al dejar atrás las boyas que delimitan el área de baño. La barca de acompañamiento se quedó allí esperando a que nosotros finalizásemos los últimos 200 metros de esta aventura.

Mariposa, braza, espalda, crowl, volteretas... Nadé de todos los estilos posibles, es sorprendente el chute de motivación al llegar allí. Las casi 7 horas de natación habían parecido pocas y quería más, el calvario del último tercio de travesía a contra corriente parecía no tener ninguna importancia ahora que estaba más que vencido. No quería que esto acabase aún.

Di la última brazada dejándome llevar por las pequeñas olas hasta tocar la orilla, agarré dos puñados de arena con ambas manos mientras me incorporaba lentamente para no marearme tras pasar tanto rato horizontal. Me giré para ver desde dónde veníamos, alcé los brazos y grité con todas mis fuerzas: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHH!!!!!!!!!!!!!!

Besos, abrazos y nos tiramos en la arena exhaustos bajo la asombrada mirada de los bañistas. No hay mejor regalo que una playa de arena blanca, con mar azul turquesa para visualizar desde ahí lo que acabas de conseguir. Una perspectiva que desata emoción y te hace sentir ganador después de tanta lucha no solo hoy, sino muchos meses atrás cuando empezó todo.

Playa Capo Sperone; Robert (muy entero), Gemma, Xavi, Javier y Joan (agotados)
6 horas y 45 minutos para unir Cerdeña con Córcega en una perfecta línea recta de 17 kilómetros. Una línea trazada por un gran equipo con sus diferencias pero con unos valores muy bien definidos, logrando ganar la batalla a los elementos y consiguiendo que todos cruzásemos a nado por nuestros propios medios excepto la única ayuda de unos avitualladores de primera. Un antes y después en nuestras vidas que ha reforzado nuestro vínculo afectivo y de amistad.


Perfeccta línea recta

Con mucha pereza nadamos de vuelta los 200 metros de la playa hasta la barca dónde Tomasino nos esperaba con una botella de champán para regarnos con ella al más puro estilo Fórmula 1. Al subir al barco la fiesta continuó con una estrella Galicia 1906; al llegar a tierra continuó con unos espaguetis a la langosta; una siesta de reglamento; una noche muy loca... GENIAL!!!!

Celebración de Tomasino

Final del reto y principio del camino

Y así es como culmina el reto, con la satisfacción y los ánimos por las nubes; con una amistad que durará mucho tiempo, muy contentos, muy unidos. Por delante cuatro días de vacaciones para seguir disfrutando de la isla y para ir tomando conciencia de la gran gesta que acabamos de conseguir de la manera que hemos hecho.

Celebrando las merecidas vacaciones
Unos días después realizamos un ejercicio de puesta en común, consistía en describir el cruce con solamente tres palabras. Algunas se repitieron varias veces, otras no, pero hubo una que salía en todas las descripciones: Compañerismo. Antes ya hice mención que todos teníamos nuestros matices distintos, pero ese nexo común pudo salvar todas las diferencias y llevarnos al éxito.

Con el tiempo ves que como individuo posiblemente puedas ir más rápido, pero si vas con un buen equipo podrás llegar más lejos.

Turisteando como auténticos guiris
En lo personal acaba un reto y empieza un camino nuevo. No os asustéis, pero ahora me apetece colgar el bañador durante un tiempo, porque a pesar de gustarme mucho nadar os he de confesar que tanta preparación me ha llegado a agobiar un poco. De todos modos, estoy convencido que pronto volveré aunque aún no sé cuándo.

En este nuevo camino tengo ganas de cambiar un poco el rumbo, lanzarme a probar cosas nuevas y seguir ampliando conocimientos y habilidades, entre otras cosas ha llegado la hora de aprender a navegar a vela.

Y aquí termina la crónica de mi segundo gran reto deportivo, espero que este nuevo formato os haya gustado tanto como a mi escribirlo. Recordar luchar por vuestros sueños para alcanzar la verdadera felicidad, disfrutar de ese camino repleto de momentos únicos e irrepetibles, hacer las cosas con pasión, desde el corazón y descubriréis lo bonita que puede llegar a ser la vida. 

Muchas gracias a tod@s y hasta pronto!
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