viernes, 23 de diciembre de 2016

100x100 solidarios de L’H

Llega diciembre y con él el típico entrenamiento de los clubs de natación para da la bienvenida a las navidades y cerrar el año, estoy hablando del 100x100. En esta ocasión vuelvo a repetir participación por segundo año consecutivo en la piscina de L'Hospi. Es de 50m, está descubierta, climatizada, se hace por la tarde, eliges el tiempo de series, tiene finalidad solidaria y hay muy buen ambiente. No veía motivo por el cuál perdérmelo.

Para quien no sepa de que va, el 100x100 consiste en nadar 100 series de 100 metros repartidas en 4 bloques de 25 series dónde se descansa 5' entre bloque. Este año volví a repetir un tiempo de 2' por cada serie. Por delante 10Km para nadar, y como dice Ultraquim, el 100x100 es algo que he hecho, sé que puedo hacer, pero no hay que perderle el respeto. Así que toca dosificar esfuerzos en estas 3h35' que tardaré en acabar.

Al llegar a la piscina me encontré con muchas caras conocidas de la natación incluso del triatlón, pero he de decir que eché en falta a todos con los que compartí carril el año pasado y este año están en paradero desconocido... ahí queda eso!

Tras entregar 10 kilos de comida para el banco de alimentos (a título personal quise dar un kilo por kilómetro nadado) fui a cambiarme. Al salir me encontré con un viento de aire frío nada agradable que hizo que la entrada al agua fuese un gustazo, del contraste la noté hirviendo.


Calle número 7, Martín, Martí, David, Gemma, un muchacho que no recuerdo su nombre y yo. Se da la salida y arranco encabezando el carril con la primera serie completándola en 1'30". Pienso en lo mucho que queda por delante y intento dosificar, aun así por unos instantes te vienes arriba y aparece la duda de que podría haber intentado nadar en el carril que va 10 segundos más rápido. Tal vez el año que viene...

Continué nadando delante unas cuantas series más a un ritmo más suave, aunque rara vez eran más lentas de 1'35". Las piscinas de 50m ayudan a los nadadores que como yo no saben dar virajes y pierden mucho tiempo en ellos. 

Di el relevo y me fui pasando posiciones atrás. A mi mente venían recuerdos de la época de waterpolista dónde nadábamos 7 tíos en un carril y era inevitable ir tocando los pies del que tenias delante condicionando tu ritmo. Para no agobiarme, me quedé el último y dejaba distancia para evitar el alcance. 



50 minutos pasan rápido y llegó el primer descanso. Isotónico, plátano, bizcocho y chocolate. Debido al frío que hacía fuera, los 5' de parada se hicieron un poco largos pero necesarios, son el tiempo justo para comer sin prisa y recuperar holgadamente.

Continuamos con el segundo bloque exactamente igual que en el anterior, el ritmo estaba siendo muy bueno, dando margen para descansar entre 20 y 25 segundos por serie. Los brazos los tenia enteros pero las cervicales empezaban a molestar motivadas más por un tema postural de diario que de nado. En este bloque se notaban las ráfagas de viento frío, cuando el brazo estaba fuera notabas escalofríos al volverlo a entrar al agua. La sensación de estar abrigado por el agua era genial.

Segundo descanso de 5' y repito avituallamiento, al final resultará ser cierto que el deporte es una excusa para comer de todo sin límite...

Arranca el bloque tres, en la calle de al lado estaba Toni compañero del cruce de Gibraltar, no faltó un comentario de ánimo tal que: VAMOS TONI QUE YA SE VE PUNTA CIRES!!!!! En el tercer bloque es cuando se empieza a hacer de noche y aparece la sensación de que llevas nadando todo el día. Aun así no estaba cansado y nadaba buscando estirar la brazada al máximo mientras sentía el agua fluir. En una de estas me llevé un susto cuando una hoja de árbol se me engancha en el hombro, Medusas!!! NO JODAS!!! jajajaja



Tercer descanso y descubro porqué voy tan lento bajando de peso... Intento estirar para descargar y aliviar las cervicales y arrancamos el último bloque. Normalmente este es el más duro de todos y sueles encontrarte al tío del mazo que no duda en darte fuerte si has llevado un ritmo alto en las series anteriores. Mirando al año pasado y omitiendo el cansancio normal, estaba francamente bien. El ritmo de series había caído respecto a las primeras, pero de 1'45" no subían las mas lentas. 

Ya lo teníamos, sólo era cuestión de seguir nadando. Últimas 10 series y empiezo a notar la fatiga en los brazos. Últimas 5 y guiándome por sensaciones estaba completamente fundido, aun así los tiempos y ritmo seguían siendo idénticos a los anteriores. Para lo poco que quedaba no me esmeré en buscar una explicación lógica y me centré en disfrutar de ese sufrimiento causado por esfuerzo para lograr este reto.

Última serie y si alguien tenia que pasar delante era Gemma, que al principio dudaba de poder nadarlo todo a un ritmo de 2'/100m. A este paso nos tendrás que esperar a todos en la boya de luz! Ida de crol y vuelta de braza... YEAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!!! Otro gran reto colectivo completado en este 2016 repleto de logros y grandes momentos!!!!!!

Finishers!!!!
Sí sí! he dicho colectivo, este es el típico reto que si me lo planteo hacerlo solo en mi piscina, lo abandono en el km 6... Una vez más la calidad humana vuelve a triunfar. Me ha encantado compartir carril con todos vosotros, espero volveros a encontrar en la próxima.

Muchas gracias a todos, Felices Fiestas y Feliz 2017!!!!!!!
Un fuerte abrazo y recuerda: LUCHA POR TUS SUEÑOS, EN ELLOS ESTÁ LA FELICIDAD!!!!

miércoles, 14 de diciembre de 2016

¿Por qué nado? y más...

En muchas ocasiones, personas cercanas y no tan cercanas me han preguntado ¿por qué nado? seguido de la típica frase: -nadar es algo sumamente aburrido...  La mayoría de veces contesto bromeando con un: -Sí que es aburrido, pero es el único deporte que se practica tumbado...Lo cierto es que si tuviese que dar una respuesta seria no sabría que decir para algo que hago sencillamente porque me gusta.

Ha sido en este último año dónde realmente he estado nadando enserio para poder cruzar el Estrecho de Gibraltar cuando me he formulado esa pregunta. En esta publicación voy a intentar darle respuesta a esa y otras preguntas que con frecuencia me hacen, ahí van!

¿Por qué nado?

Independientemente de piscina o aguas abiertas y dejando de lado los evidentes beneficios físicos para la salud, he hallado en la natación muchos beneficios psicológicos. Nadando encuentro la sensación de estar verdaderamente a solas conmigo mismo, discurre en un medio que me aísla de casi todo y no escucho nada del exterior, libre de interferencias e interrupciones dónde las preocupaciones y dolores de cabeza casi siempre se quedan en la orilla. Desconectar mientras nado es algo realmente fácil, consiguiendo que el tiempo que dure la sesión me sienta completamente libre de cargas y ataduras. Nadar es el único deporte que me hace sentir realmente libre.

Llámame perezoso, pero me encanta eso de que se practique en posición horizontal. Resulta que si al hecho de que estés tumbado y casi en condiciones de ingravidez, le sumas el control de respiración y la sensación de fluidez al nadar de forma suave, descubrirás que es muy relajante. Sin darte cuenta estarás meditando a la vez que disminuyen tus niveles de estrés y ansiedad.

Es en el agua es donde pienso más claro, ya sea por la relajación que provoca sentir la fluidez del agua, el abrazo en cada brazada o la acción de las endorfinas al ser liberadas durante la actividad física. Reconozco que algunas de las buenas ideas y mejores soluciones a problemas complejos las he encontrado mientras nadaba o al poco rato de salir del agua.

Pero no solo es pensar, también encuentro momentos radicalmente opuestos en los que desconecto y no pienso en absolutamente nada, perdiendo completamente la noción del tiempo. Me encanta...

¿Me canso?

Como todo el mundo soy humano y tengo mis límites, pero la clave está en conocer tu ritmo ideal. Quiero pensar que la gente me imagina nadando al sprint, moviendo los brazos como si fuese un molinillo con varios tiburones detrás mio... Insisto en que esto no es así, la clave está en encontrar un ritmo cómodo en el que avances y sobretodo no te canses. Siempre hago un símil con el correr-caminar. No es lo mismo correr 5 minutos al máximo, que caminar 1 hora. Muy probablemente fatigará mucho menos esa hora de paseo y habrás recorrido más distancia que en los 5 minutos a tope. Nadar es lo mismo, nunca voy al máximo. Nado con brazadas largas, lentas pero potentes, buscando la máxima eficiencia avanzando lo máximo cansándome lo mínimo, abrazando el agua en cada brazada y sobre todo sintiendo la fluidez.

Aclarado el truco del ritmo, para controlar el cansancio hay que saber escuchar tu cuerpo, ya que no siempre una sensación de fatiga o cansancio tiene que ir asociada a un cansancio real, la única forma de saberlo es conociéndose y saber dosificar, aunque también ayuda mucho estar bien entrenado, bien alimentado y descansado tanto física como mentalmente. Existe una barrera de tiempo que es lo que tarda el cuerpo en "ponerse en marcha", hasta que no la paso no me suelo sentir cómodo, aveces he de nadar 2km (35 minutos) para sentirme cómodo y dejar de tener tentaciones de salir corriendo de la piscina para saltar de cabeza al hidromasaje.

Cuando has de cubrir una distancia larga que te llevará varias horas, se debe de saber contener el ritmo para que no te pase factura al final, por eso de "salida de caballo andaluz y llegada de burro gallego". De todos modos creo que no se debe pensar en el final y hay que centrarse en disfrutar del recorrido. Pensar en el final y todo lo que queda por delante te puede hacer caer en un estado de fatiga mental, por ello siempre va bien marcar pequeñas metas. Como escribe Nora Toledano en su libro "A cada brazada: El azul interminable", al dinosaurio hay que comérselo en porciones pequeñas, de un solo bocado puede resultar imposible.

¿Tengo miedo? 

Sí, claro que hay miedos pero muchas veces no tienes más opción que intentar disiparlos en la medida de lo posible o enfrentarte a ellos cuando no hay más remedio. Uno de mis miedos son las medusas y esto me condiciona a que sólo disfruto de la natación de día y en condiciones de buena visibilidad. Ya me han picado varias veces, el dolor es soportable y no pasa absolutamente nada, pero no me gusta nada compartir travesías con ellas a pesar de que ellas están en su casa. (viva los pantanos!!!!)

Muchas veces la clave está en saber identificar tus pensamientos (positivos, negativos y irreales). Por tal de potenciar los buenos y neutralizar los malos quitándoles importancia, como por ejemplo negar la posible picadura de una medusa que has visto o que ni siquiera existe. O pensar que por estadística le va a tocar a otro, aunque esto último en Capo Testa no funcionó...(me picaron sólo a mi).

Es importante estar concentrado y no permitir que el pánico o la ansiedad te superen. Por ello no debes permitir que un miedo te condicione, hay que superarse y romper límites y barreras que muchas veces ponemos nosotros mismos. Debes visualizarte sin estar rodeado de tus miedos.

¿Hay peligros o riesgos? 

Por supuesto que los hay, este punto puede ser parecido al anterior, pero se trata de riesgos físicos y no factores psicológicos. Los principales que nos encontramos al nadar en aguas abiertas son:

-Deshidratación: Como en toda actividad deportiva, hay que ingerir líquidos y alimentos cada cierto tiempo.

-Hipotermia: Desde que entras en el agua vas perdiendo temperatura. Debes escuchar a tu cuerpo para saber dónde está el limite. No explicaré las tres fases de hipotermia, solo diré que si tienes mucho frío y dejas de tiritar (por debajo de los 32ºC), peligro.

-Quemaduras del sol: Sobretodo en verano, hay que ponerse bien de cremita del factor más alto posible.

-Mareos: Algo muy habitual cuando hay marejada, si eres propenso al mareo deberás consumir Dimenhidrinato (biodramina de toda la vida) 

-Picaduras de medusas: Dependiendo del tipo de medusa la picadura hará mas o menos daño. Lo que hay que hacer es retirar los tentáculos con pinzas o guantes, aplicar agua salada y raspar la zona con una tarjeta en posición perpendicular. Si la picadura es de una carabela portuguesa, que te lleven directo a urgencias (por suerte en el mediterráneo no suele haber).

-Rampas o problemas musculares. Como toda actividad deportiva pueden aparecer rampas, hay que tener cuidado si aparecen para no acabar en el fondo del mar. Fundamental llevar boya de seguridad. Para prevenirlas va bien el potasio (plátano) y hidratarse bien.

-Rozaduras, cortes y golpes. Hay que ponerse vaselina en las zonas de fricción para no rozarse, vigilar bien donde te apoyas si hay rocas o boyas repletas de mejillones para evitar cortes y no perder de vista las embarcaciones cercanas, sean de apoyo o no para no golpearnos con ellas.

-Tiburones y fauna salvaje: Pobres animales, cuánto daño les ha hecho el cine... Al año mueren mas personas de un infarto viendo la TV que por ataques de tiburón. De manera que no lo considero ni un riesgo.

¿Cómo se afronta un GRAN RETO?

Principalmente creo que se trata de una cuestión de voluntades y predisposición. Una actitud que contenga estos 6 puntos:

-Estar dispuesto a pensar A LO GRANDE.
-Estar dispuesto a enfrentarte a tus miedos y temores. El camino ideal no existe.
-Estar dispuesto a prepararte. Sin preparación y entrenamiento no hay garantías de éxito.
-Estar dispuesto a fracasar. Es algo patente que no se enseña en ningún sitio.
-Estar dispuesto a aprender. Es imposible saberlo todo, siempre hay algo nuevo que aprender y hay que estar abierto. Ser humilde y honesto es fundamental.
-Estar dispuesto a dar el 100%. Si intentas algo que sea dándolo todo.


Y creo que esto es todo, espero con esta publicación haber resuelto muchas dudas y que aquellos que no nadáis veáis este deporte de otra manera... ¿Nadamos? ;)

domingo, 11 de diciembre de 2016

1er Encuentro invernal de aguas abiertas en Asturias

Año 2014, la TCN (Travesia a Catalunya Nedant) aún era un proyecto cuando empecé a indagar por Facebook la existencia de algun colectivo de aguas abiertas de otra comunidad autónoma tenia la idea de hacer algo similar. De rebote llegué a un grupo de Asturias dónde tenia que ser amigo de uno de los administradores para poder entrar, así es como enlacé con Manuel Palanco y la cosa quedó ahí.


Bastante tiempo después y a través de la red social por excelencia, descubres que aquel grupo de Asturias sale a nadar al mar todo el año casi igual que nosotros. Es cuando aflora la idea de hacer una escapada discreta a la patria querida con la excusa de compartir la afición que nos une. Como suele pasar muchas veces, la cosa se fue de las manos y la "discreción" terminó personando a 30 nadadores/as de aguas abiertas de casi todo el territorio (vascos, gallegos, asturianos, cántabros, vallisoletanos, madrileños, maños y catalanes) en el 1er Encuentro Invernal de Aguas Abiertas:

Ilustración de la primera edición por Abel Mayor

Al ser en Asturias y en estas fechas del año nos esperábamos unas condiciones duras e incluso imposibles para nadar, pero sorprendentemente de invernal sólo teníamos la fecha, el nombre del encuentro y la temperatura del agua a 14ºC. Todo lo demás fue radicalmente contrario y atípico, teníamos sol, muy poco viento y un mar rizado que sólo mostraba su vigorosidad en la rompiente. Verdaderamente tuvimos una climatología de lujo para disfrutar del cantábrico dando brazadas.

Tras la llegada al punto de encuentro, por fin pudimos poner cara a todos los amigos de las aguas abiertas que se habían animado a vivir esta aventura. No faltó en ninguna conversación el tema del tiempo tan bueno que estaba haciendo.


Punto de encuentro en Cuevas del Mar
Nos cambiamos y fuimos en coches a la playa de Guadamía dónde descargamos kayaks y en el mar nos esperaba el resto de logística de la travesía (una barca y varias motos de agua). La marea había bajado y tocó andar un buen trecho hasta llegar a la orilla dónde las olas rompían con bastante fuerza para lo calmado que estaba el mar.

Playa de Guadamía - Bufones de Pria
No pudo faltar la foto de grupo para dar fe del gran encuentro que seguro marcará un antes y después en nuestros calendarios. Esta quedada se debe repetir!

Todo el grupo en playa Guadamía
Todo el mundo entró al agua y empezó a nadar excepto el grupo de catalanes que esperamos a que todos nuestros kayaks estuviesen en el agua. La forma de la playa que era bastante plana hacía que las olas se levanasen y rompiesen con fuerza desde lejos. Esto complicó bastante la entrada de los kayaks y tuvimos que hacer un par de "rescates". Cuando lograron pasar la rompiente y estaban en una zona segura sin oleaje, ya habían pasado más de 30 minutos y allí quedábamos "los de siempre" por empezar a nadar.

Pasando la rompiente de Guadamía
He de decir que me encanta nadar con mi grupo, pero me habría hecho gracia compartir brazadas con más gente. Seguro que de esta anécdota aprendemos y lo montamos mejor en la próxima. Aun así estoy contento de que la dificultad del acceso no dejó en tierra a ningún kayak y también pudieron disfrutar de la travesía.

Empecé a nadar mano a mano con Olga, dejando a nuestra derecha los famosos Bufones de Pria, unos acantilados de roca caliza repletos de grietas y chimeneas abiertas dónde las olas del mar empujan el agua con gran fuerza y se forman surtidores en el exterior como si fuesen géisers.

Bufones de Pria
Nos avisaron que a en el primer kilómetro había una gran cueva accesible a nado, justo antes de la punta de Guadamía. Aunque íbamos con cierto retraso, valió la pena entrar y perder esos 5 minutos. El sol entraba de frente y sumado a la limpieza del agua, se veía el fondo marino con una gran nitidez. El lugar era espectacular, esplendoroso... Una gran columna de roca dividía la entrada en dos por dónde se accedía a una gran cavidad descubierta y sin salida. En un día con mala mar seria impensable entrar, pero hoy tocaba disfrutar, hoy era EL DÍA!!

Cueva de Guadamía
Al salir de la cueva continuamos por la derecha siguiendo los sinuosos acantilados. Debido a su forma iban ocultando y mostrando el sol a nuestro avance en línea recta. Se notaba una barbaridad la calidez del sol, era muy agradable sentirlo, pero en contra nos cegaba y nos permitía ver con total claridad la belleza de los abruptos acantilados, que se hundían en la profundidad del mar hasta un lecho de arena.

El agua estaba increíblemente limpia, clara y transparente. Me atrevo a decir que hasta tenía buen sabor. No tenía nada que ver con la cloaca del mediterráneo. La visibilidad era enorme, podíamos sentir la corriente en contra de la primera parte al ver lo lentas que se desplazaban las dunas de arena del fondo. También se veía algún que otro pez, pero la mayoría pezqueñines. El mar estaba vivo, pero hoy tenia la sensación de que se mostraba discreto, reservando su bravura para otro momento.

Durante la travesía no faltaron paradas para ir reagrupándonos y observar esos acantilados y ese mar que nos hacía sentir diminutos. Preguntamos a un motero de agua para ver cuánto nos quedaba y creo que no nos entendimos, teníamos relativamente cerca el Islote de cuevas y dijo que quedaba más de la mitad.

Nadar allí estaba siendo un verdadero espectáculo, una gozada para los sentidos. La posibilidad de poder estar allí era todo un privilegio. Las vistas que teníamos eran preciosas. Si de algo me arrepiento es de haber olvidado la cámara acuática y no poderlo mostrar con imágenes, ya que me cuesta encontrar palabras para estos recuerdos majestuosos.

Al pasar el islote dejamos de sentir tanta corriente en contra y la sensación de avance era más grande. Ahora sólo faltaba encontrar la playa de la llegada, cuyo acceso parecía estar escondido entre acantilados.

Dejamos pasar la playa de la Canal y tras avanzar medio kilómetro ya divisamos a la derecha la entrada a la playa de cuevas del mar, un punto y aparte de esta aventura.

Recorrido de 5km
La salida de la playa era exactamente igual que la entrada, el banco de arena levantaba grandes olas en una larga rompiente. Salimos prácticamente surfeando las olas que con fuerza te empujaban hacia fuera.

Llegada en Cuevas del Mar
Al salir del agua te queda la satisfacción de haber disfrutado de cada brazada, de aprovechar el momento, de disfrutar de la vida... y porqué no decirlo? Aunque todo el esfuerzo y mérito ha sido de los amigos asturianos, internamente me queda la satisfacción de haber sido uno de los propulsores de este encuentro que como ya dije en el principio se escapó un poco de las manos, pero para bien.

Felicidad tras el nado
La travesía no había acabado todavía, tras el chocolate caliente en la playa que nos hizo entrar en calor, por delante teníamos la parte más social. Una comida tipo espicha en una Sidrería dónde compartimos impresiones, aperitivos y bebida todos los participantes y colaboradores. Un encuentro así no podía terminar de otra manera.

Clausura en la Espicha
Y para acabar, agradecimientos a todos los colaboradores y organizadores asturianos que han hecho esto posible, pero en especial a Abel Mayor por toda su implicación todo y que no pudo nadar por lesión. Te deseo una pronta recuperación y a la próxima quedada espero verte en el agua. Esta vez disfrutamos del mar por ti, pero la próxima vez lo disfrutaremos todos juntos. 

Un fuerte abrazo a todos. Hasta la próxima!!!

viernes, 7 de octubre de 2016

Cruce a nado del Estrecho de Gibraltar

Y aquí está la crónica de la consecución de un sueño, el reto deportivo más grande al que me he enfrentado hasta la fecha, cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar. Sinceramente no sé cómo empezar a escribir algo tan grande y que se ha llevado tantas horas dedicadas. Intentaré hacerlo con el corazón y desde el principio...

Si hago memoria, desde hace bastantes años nado en piscina por el mero placer de sentir la fluidez (es algo que me relaja muchísimo y algún día escribiré sobre ello), pero no fue hasta hace 5 años cuando me compré un traje de neopreno y empecé a experimentar la libertad de nadar en el mar. En aquel momento no tenia ni idea de que iba a terminar escribiendo estas líneas. 

Si hago aun más memoria y miro más atrás en el tiempo, me veo con 17 años junto a la ventanilla de un avión volviendo de unas vacaciones en familia a Tenerife, cuando mi padre me dice: - Mira Xavi, aquello es África. Asombrado tomé esta fotografía y en mi subconsciente nació un sueño.

Vuelo TNF-BCN
Hace dos años ese sueño empezó a cobrar realismo cuando en segunda etapa de la TCN (Travessia a Catalunya Nedant), bromeamos Ramón, Sergi y yo sobre cruzar el estrecho. Aquel "no hay huevos" se fue de las manos y acabó en un email a la ACNEG (Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar) solicitando fecha dos años vista para el cruce. Por tal de  hacerlo más económico nos hacía falta un cuarto nadador y Toni se incorporó al equipo. Sin embargo el grupo no era el definitivo, pues la paternidad de Ramón causó su baja y substitución por Marco. A partir de ahí empezó la travesía, dos años por delante para prepararlo todo.

Isla de las Palomas, Tarifa. El día previo al cruce. Toni Domenech, Xavier Lerín, Sergi Manero y Marco Estrada.
El Estrecho de Gibraltar es uno de los primeros grandes retos fija un aficionado a las aguas abiertas. El hecho que discurra entre el Atlántico y Mediterráneo, y entre Europa y África lo hacen especialmente atractivo. Tiene una longitud de 14,4 Km entre los extremos más cercanos, pero al ser una zona de grandes corrientes generalmente de entrada de agua del Atlántico al Mediterráneo, el cruce a nado puede llegar a alargarse hasta los 22 Km. incluso más. Estas corrientes hacen que existan oscilaciones de temperatura entre los 22-15ºC. Al ser la puerta del Mediterráneo, por él pasan una gran cantidad de buques mercantes (280 diarios), como también de delfines, orcas, cachalotes, calderones... Además es una zona donde soplan fuertes vientos de levante y poniente, es el paraíso del WindSurf y KiteSurf, siendo una zona poco idónea para la práctica de la natación. Este párrafo deja claro que no es algo fácil y asequible, dándole mucho sentido y significado a la palabra RETO.

Aun así, siempre he querido destacar que el reto no es deportivo, sino moral, pues en esas aguas fronterizas han fallecido una gran cantidad de personas exactamente iguales que tu, pero que tuvieron la desgracia de haber nacido en un lugar desfavorecido, sin igualdad de oportunidades, convirtiéndose en víctimas de la propia desesperación que genera la guerra, hambre o represión... Si me cruzaba de brazos ante esto no podría dar ni una sola brazada, de modo que conjuntamente a mis compañeros y aprovechando el modesto impacto mediático en redes sociales, se inició un crowdfunding de donación directa para Médicos Sin Fronteras con el objetivo de aportar ayuda a poblaciones precarias sin discriminación de raza, religión, filosofía o política. 

Si estas líneas no te han dejado indiferente, puedes hacer tu aportación en el siguiente enlace: http://www.migranodearena.org/es/reto/9963/estrecho-de-gibraltar-a-nado/

Espero que iniciativas como esta reduzcan la gran cantidad de vidas que pierden en el mar.

Volviendo a la parte deportiva, la preparación y entrenamiento ha sido factor clave para lograr esta gesta. Como ya he dicho antes, nado con regularidad desde hace mucho tiempo, pero no era suficiente. Recuerdo en enero de este mismo año una conversación con Toni Colomo en una travesía de Illa Mateua. Dijo que cuando empezase con el plan de entrenamiento, me pondría a nadar en ritmos de 1'40" los 100m. En aquel momento lo veía prácticamente imposible, pues me costaba bastante bajar de los 2' en tiradas largas. Con mucha constancia y poco esfuerzo (digo esto porque disfruté muchísimo de la preparación y entrenamientos) no solo llegué a nadar de manera regular a ritmos de 1'40, sino que en la semana previa a marchar, estuve nadando series de 100m a 1'30" con mi amigo Miguel Ángel en su piscina de Granollers. Nadando dentro de los tiempos recomendados por la ACNEG para garantizar el cruce, estaba más que preparado!

Entrando más el detalle, el entrenamiento específico empezó los seis meses previos, dónde fijé el objetivo de nadar entre 15 y 20km semanales repartidos en 3 sesiones de piscina y 1 de aguas abiertas (mar o pantano). En piscina solía nadar tiradas de entre 3 y 5km repartidas en series de 500m y 1000m (ahora es cuando los entendidos se llevan las manos a la cabeza) Sí, no hice series cortas porqué me agobia tener que estar pendiente continuamente del crono. Me centraba en nadar a un ritmo ágil y constante, buscando la máxima eficiencia intentando dar el menor número de brazadas por largo, relajando la mente al sentir la fluidez del agua. Logré convertir la sesión en piscina en una práctica de meditación muy enriquecedora. 

Resultaba muy motivador el hecho de ver que cada vez me cansaba menos en el agua para recorrer la misma distancia en menos tiempo. Esas series de 500m y 1000m me estaban funcionando realmente bien.

De los entrenamientos en aguas abiertas lo único que pudo decir es que han sido una auténtica fiesta dónde he compartido brazadas con personas excepcionales y contando con un soporte de kayak que ya les gustaría a todos los organizadores de travesías tener en sus filas. Grandes maestros del mar y el buen rollo, que con la excusa de la natación siempre había un motivo para juntarse y levantar unas cuantas copas de cerveza, darse un buen almuerzo, una barbacoa, una paella, una escapada, un viaje... Imaginación no ha faltado para maquinar travesías que han roto la monotonía del nadar por nadar. Compañeros/as, gran parte de este reto es vuestro!


Algunas de las mejores travesías. PantaNADAs, Pont del Petroli, Capo Testa...
Y como una parte del reto era de todas las personas que de una u otra manera me apoyaron en esta aventura, quise reflejarlo en mi gorro. El estrecho no lo iba a nadar solo con los 3 compañeros de reto, sino también con todos los que me animaron en la hazaña. 



Pero esto es un reto colectivo, no debería de haber nadado con los otros 3 compañeros que formamos el grupo? Rotundamente SÍ. No sé si por indisponibilidad horaria o directamente falta de voluntad, solamente habíamos nadado todos juntos la mitad de la travesía del Cap de Norfeu. Algo insuficiente que iba a complicar mucho el cruce. Como grupo ya habíamos suspendido por no haber hecho los deberes. Por no hablar de las diferencias de ritmo de nado. No iba a ser fácil...

El tiempo pasa volando y volando fuimos hasta Sevilla dónde con un coche de alquiler nos plantamos en Tarifa. El fuerte viento de levante nos dio la bienvenida al punto más meridional de la península. El mar muy agitado y lleno de borreguitos, nos dejó claro que nuestro particular viaje a África tenia que esperar unos días, de manera que empezamos a hacer turismo por la zona mientras esperábamos "la llamada".


Puerto de Tarifa con África a la espalda. Xavi, Sergi, Júlia, Marco, Pili y Toni.
Al día siguiente y de camino a Zahara de los Atunes recibimos la llamada de la ACNEG:

-El brífing será el lunes. Sois el primer grupo y vuestro día de cruce será el miércoles porque hay levante hasta el martes por la tarde y el jueves ya entra poniente...

Justo estaba al volante del todocamino de alquiler y en las rectas costaba mantener la dirección debido al fuerte viento...Un gran escalofrío me recorría, por un lado teníamos la tranquilidad de saber el día que lo intentaríamos, pero por otro siempre queda la duda de que acierten con la previsión. Costaba creer que sabrían el día exacto que ese fuerte viento que ya llevaba 15 días soplando pararía. Aun así opté por ser positivo y no rallarme por algo que no estaba en mis manos. Haciendo referencia a la frase: dónde hay patrón no manda marinero, si Antonio (patrón del Columba) dice que cruzamos el miércoles, cruzaremos el miércoles.

Teniendo clara la fecha, solo me faltaba decidir si nadaría con neopreno o directamente a pelo. A pesar de haber estado haciendo méritos nadando sin traje y ganando algo de peso en los tres últimos meses, era necesario medir el ritmo con el resto del grupo. Si mi ritmo de natación estaba muy por encima del que marca el grupo, correría el riesgo de coger frío, sufrir mucho e incluso no poder acabar... En el primer baño que hicimos los 4 vi que la temperatura del agua era soportable pero si me paraba me entraba un ligero tembleque y aparecía la gran necesidad de nadar muy fuerte para quitarme esa sensación de frío. Se evidenció que la diferencia de ritmos me hacia ir "lento" ( o mejor dicho, por debajo de mi ritmo habitual de nado ), cogiendo frío y al esprintar para entrar en calor rompía el grupo. Dadas las circunstancias la decisión fue clara, si quería cruzar debía de hacerlo con neopreno.

Ya estaba todo prácticamente listo y encarrilado. El viento seguía soplando casi con la misma constancia que iban llegando mensajes de ánimo por diferentes vías. Muchos mensajes nombraban de manera simpática algunos de los "peligros/animales" que probablemente nos encontraríamos... Tiburones, ballenas, calderones, delfines, atunes... Y es en una visita al museo de los cetáceos de Tarifa, dónde ves que nosotros somos más peligrosos para ellos, que ellos para nosotros. Miedo? NO, respeto por todos los seres vivos que viven allí!

Peligros de los océanos
Y aprovechando la visita al museo, no pudo faltar una foto con la carta náutica del estrecho de Gibraltar. Sin rallotes a diferencia de la ACNEG jajaja (esta broma solo la entienden los que ya han cruzado)

Carta náutica del Estrecho de Gibraltar






Faltaba un solo día para el cruce, el viento seguía soplando con fuerza y no se veía el momento que parase. Después de cenar cuando todos se retiraron a descansar, me fui a dar un paseo por el puerto. Encontré una roca dónde sentarme resguardado del viento. Allí estuve un buen rato en silencio, impregnándome de brisa marina, observando el canal, escarbando en mi memoria y recordando todo el camino recorrido hasta llegar allí. Tras la emotiva meditación y con muchas ganas de empezar ya nadar, le dí un último repaso al whatsapp y me fui al hostal a dormir. Mañana iba a ser el gran día!

Amanece en Tarifa
Y llegó el gran día, miércoles 17 de Agosto de 2016. Amanecía contrastando mucho con los días anteriores, soleado, con un mar plano tirando a rizado y sin viento. La bandera del castillo Guzmán el Bueno apenas movía. Sin duda alguna habían clavado la previsión, esta semana no habría mejor día que hoy para cruzar.

Tras desayunar un platazo de ensalada de pasta, agarré la mochila y salí en busca de Edu y Ruth (una de las dos mejores personas que me llevo de mi paso por el CEB), habían hecho más de 200km de coche para estar ahí. Como marca la tradición de todos los amigos que han cruzado el estrecho, fuimos a hacerle una visita a "Paco el churrero" el cuál confirmó que tendríamos un buen día y nos deseó mucha suerte. Este hombre guarda buen recuerdo de todos los nadadores que han cruzado, incluso me recodó el primer intento de cruce de mi amigo Juan Emilio, que nadó cerca de 28km. -Si paráis por Tarifa, hacerle una visita y comeros unos churros, si vais a cruzar TRAE SUERTE!!!

Ya de camino al puerto me encuentro con el resto de equipo además de José David y su familia, que también hicieron unos cuantos km de coche para revivir su cruce de hace dos años.

Puerto de Tarifa. Edu, Ruth, Xavi, Sergi, Júlia, Toni, Pili, Marco, Jose David y Ana.

Tras publicar la foto en Facebook y enviar el último whatsapp a los diferentes grupos con el tracking de seguimiento, empecé a vestirme para la ocasión con un detalle importante respecto otras veces: me quité el reloj! Con este gesto quería parar el tiempo. Tenia muy claro que esta travesía era para disfrutarla y que el cruce durase todo lo que tenia que durar. 

Momento neopreno. Ruth, Edu y Xavi.
Todo estaba preparado, bueno, todo menos una de las dos embarcaciones que nos acompañarían. Un ruido en los motores del Columba demoró una hora nuestra salida. La espera con el neopreno puesto no resultó nada agradable, pues da mucha calor y te deshidratas sin darte cuenta.

Muelle número 2 del puerto deportivo de Tarifa.
Se desplazó un mecánico y tras revisar los motores el ruido desapareció como por arte de magia. Por fin embarcamos rumbo a la isla de tarifa dónde empezaría el cruce a nado.

A bordo del Columba
Un breve trayecto nos lleva a una punta Paloma en la isla de tarifa. Una vez allí, acabamos de ajustar los neoprenos y hacemos un minuto de silencio en memoria de todas las personas que han nacido en un lugar desfavorecido y han acabado perdiendo la vida en esas aguas, víctimas de la desigualdad y engañadas por las mafias...

Primeras brazadas para tocar tierra española y empezar la travesía
Soy el primero en saltar al agua y empiezo a nadar hasta el faro. En un primer momento no noté la corriente, pero fue al observar el fondo rocoso cuando vi a los peces nadar de lado. Al levantar la vista, tenia el faro desplazado unos 15 metros de la teórica línea recta que estaba nadando. En ese punto la corriente lateral era brutal. Entendí porqué está prohibido el baño en esa zona de la isla.

Salida en Punta Paloma, Tarifa.
Cuando todos tocamos tierra un silbato marcó el inicio de la travesía. Frente a nosotros una piscina de más de 14km de un agua prácticamente llana, algo muy atípico en esa zona y que mucho contrastaba con los días anteriores. Como se aprecia en las fotos, empezábamos la travesía nadando en un plato con unas condiciones inmejorables.

Primeras brazadas
Las primeras brazadas en el estrecho fueron inolvidables, tenia la piel de gallina de la emoción del momento. El fondo rocoso se iba alejando poco a poco hasta desaparecer de nuestra vista para dar paso al gran azul (deep blue). Ya no volveríamos a ver el fondo hasta llegar a Punta Cires.

La temperatura del agua era agradable, estaba a 22º en lugar de 18º. No era lo habitual, a pesar de cruzarnos con alguna que otra corriente de agua muy fría. Esos contrastes eran eran bastante fuertes. En aquel momento dí por acertada la decisión de nadar con neopreno.

Según la ACNEG, la primera hora la teníamos que hacer a un ritmo alto por dos motivos:
-Aprovecharnos de una fuerte corriente que hay al principio.
-Vencer corrientes laterales que nos pueden derivar hacia el mediterráneo incluso pudiéndonos empujar hasta costa española.

Lamentablemente la práctica nada tenia que ver con la teoría, Toni y Marco empezaron muy conservadores. No pasaron ni 100 metros que el grupo ya estaba roto y teníamos que ir parando para ir agrupados. Os aseguro que no nadaba rápido, pero se quedaban atrás. Tal vez según GPS sí que estábamos nadando al ritmo de 2'/100m o quizás algo más (no lo sabia ni lo quiero saber, ya que decidí nadar sin reloj) pero guiándome por las sensaciones de nado, estábamos yendo muchísimo más lento. Por otro lado, me preocupaba mucho el hecho de mirar atrás y ver que el faro de Tarifa estaba cada vez más a la derecha. La corriente nos estaba llevando al Atlántico dirección Tánger y allí no se puede tocar porque está lleno de puertos mercantes. No entendía lo que estaba pasando, la travesía peligraba...

Primer avituallamiento
Llegó el primer avituallamiento, bebí un poco de isotónico y me comí un plátano. Desde la barca nos dieron el primer toque, debíamos de nadar más agrupados y los de atrás debían apretar para no hacer peligrar el cruce. Si la cosa no mejoraba, empezarían a sacar a los nadadores más lentos del agua. Ni una hora de travesía y ya estábamos así.

En una travesía cualquiera daría igual el ritmo, pero aquí hay tanta corriente lateral que si vas lento puede hacer que pases de largo Ceuta y no llegues nunca a tocar tierra. Justo lo que le pasó a mi amigo Juan Emilio en su primer intento de cruce.

Seguimos dando brazadas y mi cabeza iba a explotar de pensamientos negativos. Estaba nadando a un ritmo lento en el que no disfrutaba, tenia serias dudas de que ese ritmo fuese adecuado para garantizar el cruce, no quería que sacasen a ningún compañero del agua, pero temía por si lo sacaban "tarde" y ya no daría tiempo o no me quedarían fuerzas para luchar y vencer a las fuertes corrientes laterales del final. Si nada cambiaba esto iba a terminar mal. En mis planes no había sitio para un fracaso sin apenas luchar, seis meses dejándome los huevos en cada entrenamiento de piscina no pueden acabar así.

<Conversación interior>
- Basta!!! Borra toda esa mierda de tu mente y hazles la goma a tus compañeros!!! (hacer la goma consiste en ir haciendo idas y venidas para no dejar solos a los más rezagados)
- Pero... tengo miedo a desfondarme entre idas y venidas... y no poder acabar.
- TIO!!! Llevas entreno acumulado para cruzarte el estrecho dos veces!!!!! ¿A qué hemos venido!?!?
</Conversación interior>

Y como el que llega a la pared de la piscina, di un viraje y volteé a buscar a Toni y Marco. Empecé a hacer algo que hacen los catedráticos de las aguas abiertas con los que nado muchos sábados, no dejar a nadie solo.
Buque de contenedores
De mientras iban pasando grandes buques de carga a nuestro alrededor. Guardándonos resguardo y cediéndonos el paso. Como si de los carriles de una autopista se tratase, los que salían del mediterráneo navegaban por aguas españolas y los que entraban lo hacían por aguas Marroquíes. Esto nos daba una pista aproximada del punto en el que estábamos.

Embarcaciones de tamaño colosal que a su paso levantaban grandes olas en altura y longitud. El hecho de que el mar estuviese tan calmado hacia que esas olas se notasen bastante, eran como pequeñas montañas rusas que dependiendo de la dirección del barco, tenias que remontar o dejarte llevar. Me sentía minúsculo nadando en medio de tantos gigantes de acero.

Cuesta de creer el principio físico de Arquímedes que permite que esos enormes edificios de acero floten como si fuesen de algodón y se propulsen a relativa gran velocidad con la potencia de una o dos hélices como mucho. Lo que más me sorprendió fue ver sobresalir la hélice en movimiento de uno de estos cargueros que iba prácticamente vacío. Me recordó a la escena de una de las películas de 007 dónde una de esas hélices tritura a una lancha.

Buque de carga industrial
Y hablando de escenas de acción... -Parad Parad Parad!!!! nos gritan desde la barca con nerviosismo. -Pero que pasa?? -Pegaros a la barca, hay una lancha rápida por la zona. Y efectivamente, tras un fuerte estruendo, una planeadora con grandes motores fueraborda pasó a toda velocidad a unos 200 metros de nosotros. Increíble pero cierto. El tráfico de drogas en esa zona es una realidad, pero ya es casualidad encontrárselo a plena luz del día. Desde la barca llamaron a la Guardia Civil indicando su posición y dirección mientras continuamos dando brazadas con el miedo en el cuerpo. Poco después volvió a pasar más alejada en otra dirección y ya se perdió su rastro.

Buque de carga
Llevaríamos unas dos horas de travesía y el fondo ya debería de estar a unos mil metros de profundidad. No se veía absolutamente nada, únicamente el gran azul, oscuro y frío. Aun así estábamos rodeados de vida dentro y fuera del agua. Desde los barcos avistaron delfines saltando relativamente cerca, pero no alcanzamos a verlos ni compartir alguna brazada con ellos. También vieron un gran revuelo formado por un banco de atunes cazando o siendo cazados y una parvada de cigüeñas emigrando a África.


Cigüeñas migratorias
           
Delfines











En unas de las paradas para reagruparnos y avituallar, desplegaron la bandera de marruecos. Eso significaba que si no habíamos llegado ya a la mitad, poco faltaba. No dudé en preguntar cómo íbamos de ritmo, si seria posible cruzar cómodamente y cuanto faltaba. Me respondieron que sí, las condiciones del mar eran favorables y teníamos margen para llegar a Punta Cires. A la pregunta ¿Cuanto falta? me respondieron bromeando con un: -Cuando empiese a olé a pinshito, ya habrá llegao a Marrueco!!!!  Su respuesta me relajó una barbaridad, di por posible lo que hacía dos horas parecía irse hundirse hasta el fondo.


Ya sólo bastaba mantener ese ritmo y así lo hice. Nadé a mi ritmo pero sin romper el grupo, dando idas y venidas entre el Columba y el Duende del Mar. Me emocionaba el pensar que cada brazada que daba me acercaba más a África indistintamente de la dirección. No solo estaba cruzando el estrecho, sino que me lo estaba nadando!

No sé cuanto rato llevábamos en el agua, pero el neopreno me estaba destrozando el cuello. La hora de espera antes de empezar por la avería del barco hizo que la vaselina que me puse en el cuello acabase en los talones. Por suerte, fui previsor y guardé el bote con el avituallamiento. Avisé para que la tuviesen a mano en la próxima parada.

Isotónico, una barrita de cereales, una manzana (fruta poco habitual, pero que te quita el regusto salado) y un buen pegote de vaselina en el cuello. Marco se empezaba a quejar de frío y aprovechando que la tenía a mano, le puse vaselina el pies y manos con el objetivo de crear un poco de aislamiento y evitar que perdiese más temperatura.

Buque mercante con poca carga




Seguimos nadando sin mucha variación respecto la última hora. Para adelante, viraje y para atrás, rodeaba a Marco y Toni y para adelante otra vez, ahora un poco de braza, esperaba y seguía nadando de nuevo... Hasta que marco dijo: -Chicos! tengo mucho frío y voy a salirme. Aquellas palabras me dieron un gran mazazo... -NOOO, NOOOO, NOOOO!!! salí disparado a su lado y entre todos logramos convencerle para continuar. Por mi parte se acabó hacer la goma, moralmente no podía dejarle atrás. A partir de ahora nadaría a su lado.

Buque mercante con poca carga
Y empezó la escolta a Marco codo a codo con Toni por la derecha y yo por la izquierda. Poco a poco el ritmo fue mejorando, pero estaba preocupado por Marco. El frío en el mar es muy cabrón, principalmente porqué es imposible quitárselo. A diferencia de como puede pasar en el running da igual que incrementes el ritmo para "entrar en calor", cuando el frío aparece no se marcha hasta que sales del agua y te secas.

Teóricamente, en esta época del año la temperatura tendría que oscilar entre los 18-22 grados. En la práctica no tenía nada que ver. Estábamos nadando a 15ºC para que os hagáis a la idea, tan sólo un grado por encima de la temperatura que tenemos el mar en invierno aquí en Barcelona. El sol ayudaba y mucho, pero el agua la sentía fría en pies y manos. Una vez más volví a alegrarme por haber tomado la decisión de nadar con neopreno.

La escolta de Marco
Hacía rato que ya veíamos los grandes buques en la dirección opuesta, cosa que indicaba que África estaba muy cerca. De hecho, si alzabas la vista se veía Punta Cires relativamente cerca, reconocible por unas grandes letras en Árabe que había en una montaña justo detrás, eran un poco al estilo Hollywood, pero se me pasó preguntar qué decía.

Petrolero
Volviendo al nado, no me gustaba nada lo que veía. La brazada de Marco era corta, tenía las manos agarrotadas, apenas podía cerrar los dedos para agarrar agua en las remadas, el ritmo era cada vez más lento... De repente paró en seco y tiritando por el frío nos dijo que estaba helado, no estaba disfrutando y abandonaba. -NOOOO!!!! Si has podido con un Ironman puedes con esto!!! Vamosss!!!! Sigue un poco más!!!!... Toni y yo intentamos animarlo. Hasta desde la barca le gritaban animándole a continuar, teníamos Punta Cires a 4km pero el frío ganó. En ese estado no estaba disfrutando y tomó la decisión de subir al barco por el éxito de la travesía y su propia salud.

Aunque como él mismo dijo: "El verdadero éxito fue el compañerismo y la calidad humana frente al mero reto". En ese momento me llegué a sentir muy triste y reconozco que actualmente sigue apenando recordarlo. Aquel "seguid sin mi" se me clavó muy hondo. Dejábamos atrás a un compañero para poder continuar adelante...

Chocados por el momento, desde la barca nos dijeron que no parásemos y siguiésemos nadando. Costó arrancar pero no teníamos más opción. Ahora la estrategia cambió, dejé la escolta por seguir haciendo la goma desde Toni hasta Sergi que nadaba más adelantado.

Ferry Tánger-Tarifa
Brazadas y más brazadas... de repente nos avisan de la última parada para avituallar. En breve entraríamos en zonas de mucha corriente y no podremos parar. Llevábamos algo más de 4 horas dándole, era la hora de comer y empezaba a tener hambre. Devoré otro plátano, dos barritas de cereales y acabé lo que me quedaba de isotónico. Tenía más comida y bebida, pero no quise comer en exceso a pesar de tener hambre para no acabar dando de comer a los peces.

Miré hacia España y la vi francamente lejos en comparación con Marruecos, tal vez la bruma acentuó la sensación de lejanía pero costaba creer que veníamos de allí. La comparativa de distancias me ponía la piel de gallina. Faltaba realmente poco para acabar la travesía. Solo teníamos que seguir al Columba y reservar fuerzas para luchar contra las grandes corrientes del final.

Haciendo "la goma" a Toni


Este último tramo no estaba resultando más duro que el resto. El hecho de haber ido a un ritmo muy contenido hizo que no llegase la típica pájara que siempre encuentro al pasar de las 4 horas nadando. de fuerzas iba muy bien y de cabeza perfecto. El cuerpo me pedía seguir nadando y no tenia ningunas ganas de parar.

Casi sin darnos cuenta el mar cambió de llano a rizado a la vez que empezó a soplar viento de poniente. Aun así, las condiciones seguían siendo muy buenas y se podía nadar realmente bien. Por mucho que se complicase, ya teníamos la travesía prácticamente hecha. Hubiese sido muy distinto de haber querido hacer un cruce de ida y vuelta, pues toparíamos con el poniente en contra, pero no era el caso.

Poco a poco fui cambiando el nadar haciendo la goma por acompañar más a Toni. Tiraba hacia adelante, lo esperaba, nadaba a su lado, esprintaba dando un circulo  y poniéndome detrás suyo, pasando a su lado ir a darle pies y volver a dar otro círculo... Y así me entretuve este último tramo hasta que levanté la mirada y por fin vi Punta Cires verdaderamente cerca.


Punta Cires
El islote estaría a unos 500 metros pero no era fácil llegar hasta él. Estábamos a puntito de entrar en una zona con una corriente lateral de 4km/h. Dicho así parece poco, pero el promedio de nado que llevábamos era de 3km/h. Lo que supone que esa corriente es más rápida que nosotros y hay que lucharla con cabeza.

Fuimos nadando hacia la derecha dirección Tánger haciendo caso a las indicaciones de Antonio, con el objetivo de que cuando entrásemos en la corriente trazásemos una diagonal directa hasta Punta Cires sin tener que luchar contra la corriente. De hecho, si quisiesemos atacarla en línea recta podría ser imposible llegar a ella y acabaríamos desfondados en Perejil.

Desde la barca me dicen: -Xavi!! ahora hay que apretar, dile a Toni que 300m fuertes y llegáis!!! -Venga vámos Toni ahora hay que apretar que ya lo tenemos!!!!

Entrando en la corriente con Toni
Y entramos en uno de los momentos más soñados de esta travesía, el tramo final luchando con la corriente! Como Toni es muy diésel y ya llevábamos 5 horas nadando, me puse delante suyo a darle pies por tal de facilitar y asegurar la llegada a Punta Cires.

Tuve que alternar alguna brazada de espaldas para que no se quedase atrás y los pies fuesen efectivos. Era una pasada luchar con esa corriente. Prácticamente no se notaba, pero al mirar la isla veías como se movía todo muy rápido. No me quiero ni imaginar cuando coincide una marea vaciante, que dicen que la corriente se multiplica por cuatro.

Dando pies a Toni
La corriente era brutal, aunque nos íbamos acercando a Punta Cires, ésta la veíamos en continuo desplazamiento lateral. Primeramente veíamos cómo se acercaba a nosotros hasta llegar a tenerla alineada en línea recta, para después empezar a ver cómo se alejaba, quedando a la derecha siendo imposible tocar su punta. 

Desde el barco nos gritan para que no fuésemos a la punta y nademos en linea recta. Estas últimas brazadas estaban resultando frenéticas. Sorprendía cómo algo que teníamos tan cerca resultaba tan complicado de alcanzar.

Aproximación a Punta Cires
Nos olvidamos de tocar la punta y seguimos nadando con fuerza en línea recta sin enfrentarnos a la corriente pero derivados por ella. El fondo ya se veía, prácticamente con la misma flora y fauna que en el lado opuesto pero con una diferencia, me encontré de morros una pelagia. Por suerte, la vi primero y no me picó.

Seguimos nadando y de repente... el mar se calma, entramos al resguardo de Punta Cires y decimos adiós a la corriente. Estábamos a prácticamente una piscina de tocar África.

Saliendo de la corriente en Punta Cires
Esto ya estaba, ya lo teníamos, África ya era nuestra! Estos últimos metros los intenté alargar lo máximo que pude. Tenía ganas de más y más!!! Esto suponía el fin de seis meses de preparación y no me apetecía terminar...

Me emparejé con Toni y nos aproximamos nadando suavemente hasta por fin tocar costa Marroquí. Sonó el silbato y se paró el crono con un tiempo de 5h18' y 16km nadados.

Llegada a Punta Cires
Justo después de tocar, alcé la mirada y allí había dos pescadores Marroquís iPhone en mano haciéndose selfis con nosotros. De forma totalmente involuntaria rompieron toda la magia del momento de la llegada... 

Anécdota MoroSelfi a parte, que cuyas fotos nunca llegaremos a ver. En ese instante que toqué tierra estaba muy contento, pero reconozco que no tanto os podríais imaginar.

La primera razón era que ya se había terminado, no solo la travesía sino todo el camino recorrido para llegar hasta aquí. Sentí un pequeño vacío dentro de mi, como aquel que disfruta mucho de unas vacaciones pero llega el día que estas terminan y ha de volver a la rutina... Estaba claro que me apetecía un descanso de tanta piscina, pero siempre te queda ese "¿y ahora que?". Probablemente esto evidencia que me centro mucho en disfrutar del camino y cuando este termina, me quedo "triste".

La segunda razón era que directamente no me creía lo que acababa de hacer.  Cruzarme a nado el Estrecho de Gibraltar? yo? Enserio?? Sencillamente aún no era consciente en ese instante... y reconozco que me costó un par de días asimilarlo, pero sobretodo y más importante, darle el enfoque que este gran reto se merece. Pues tal vez esta no ha sido una de las travesías de las que más he disfrutado nadando debido a la tensión de la primera parte, pero sí que puedo decir que ha sido una de las que más he aprendido.

MoroSelfi...
Al subir al Columba recibí un fuerte abrazo de su patrón Antonio seguido de unas palabras que no creo que olvide... -Xavier, muy solidario, has sido muy solidario. Enhorabuena, eres muy grande!!!! Casi me pongo a llorar... A mi mente vinieron todos esos momentos en los que viraba y iba a buscar a Toni y a Marco, las últimas brazadas con Marco, el abrir camino contra la corriente para aproximarme con Toni a Punta Cires, el minuto de silencio antes de empezar, ...  Porque al final resulta que ser solidario no es solo dar dinero como la mayoría de gente cree, sino una cualidad humana que pocas personas tienen.

Felicidad...
Ya de camino a España y con una cerveza en mano, pude comentar la travesía con el resto de compañeros. Es en este viaje de vuelta de casi una hora de duración cuando empiezas a darte cuenta de la magnitud del reto. En este trayecto sí que pudimos ver delfines saltando en la estela que el barco dejaba a su paso.

De vuelta a España
Y este es track de los 16km de nuestra travesía, dónde se aprecia claramente el desvío inicial que tanto dolor de cabeza me dio y como luego giramos para trazar una linea recta hasta llegar a Punta Cires.

16km Nadados
Al día siguiente salia a nadar otro grupo y no dudamos en ir a verlos desde el otro punto de vista. No pudo faltar una foto con lo mejor de la ACNEG.

Lo mejor de la ACNEG
Y esta ha sido mi gran aventura, si me lo permitís os daré un consejo: Luchad por hacer realidad vuestros sueños, porque sólo en ellos reside la verdadera felicidad.

Antes de acabar, quiero agradecer a todas las personas que me han apoyado y animado a hacerlo esto posible. Sin vosotr@s no hubiese sido lo mismo!!! Aprovecho para decir que si algún día te animas a cruzar y quieres consejo o tienes dudas, estaré encantado de resolverlas y ayudarte en todo lo posible. 

Dicho esto, con estas líneas doy por acabada la travesía del Estrecho de Gibraltar para dentro de poco empezar a preparar otra grande, cuando tenga fecha daré más pistas. Después de toda la experiencia vivida, recordaré este 17/08/2016 como el día que me gradué en aguas abiertas.

Seguimos!!!!!!
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