domingo, 15 de marzo de 2020

Cooperación en Camerún (Intro)

¿Porqué te cambia tanto la vida dependiendo del lugar en el que naces? Es algo que te toca sin tener nada a tu alcance para poder elegir o remediar (omitiendo el chiste de los vascos). Puedes venir al mundo siendo europeo, americano, hijo de un rey, en una familia adinerada o en contra puedes venir al mundo siendo negro en alguna región perdida del centro de África.

Desde que crucé a nado el Estrecho de Gibraltar y después el cruce del estrecho de Bonifacioreafirmé la visión que tengo del mar mediterráneo como un ser de dos caras totalmente distintas. Por un lado la cara ociosa y playera típica del verano que todos los de aquí conocemos; por otro lado la cara amarga que se traga cientos de vidas a diario de personas que por culpa de la miseria, terrorismo, dictaduras, ablación, guerras, discriminación sexual, hambre... en definitiva grandes desigualdades sociales entre territorios. Su única vía de escape es un camino infernal en busca de una patera que generalmente pone fin a su vida. Todo esto únicamente por haber tenido la desgracia de nacer en "un lugar equivocado". No eligieron nacer allí como tu tampoco elegiste nacer aquí, sencillamente en esa primera mano de cartas el crupier le entregó a esa persona unas con muy pocas opciones para ganar.

Persona ahogada en el Mediterráneo
Creo que las personas no elegimos dónde nacemos, pero sí podemos elegir las buenas acciones que hacemos durante nuestras vidas. Por eso mismo, esta vez he dado un paso de solidaridad mas allá de dar dinero y he decidido invertir tiempo, concretamente dos semanas de de mis vacaciones para ir a Camerún a cooperar en calidad de consultor informático y formador haciendo equipo con un grupo de médicos y personal sanitario. Todo esto gracias al soporte de Misioneras Cruzadas de la Iglesia y la ONG Bajar a la calle sin fronteras.

En las siguientes publicaciones explicaré las curiosidades y anécdotas de esta nueva aventura que ya advierto, crea adicción, cambia tu vida y sobretodo la de los demás.

Enlaces:

lunes, 24 de junio de 2019

Aprendiendo a navegar

Justo ahora hace dos años (junio de 2017) crucé a nado el estrecho de Bonifacio, una gran gesta deportiva en la que al culminar decidí colgar el bañador temporalmente para dedicar el tiempo que ocupaba la natación en aguas abiertas a otras cosas, una de esas cosas era aprender a navegar a vela. Me apetecía dar el cambio de perspectiva y pasar de ser la persona que veía barcos en la mar, a ser el navegante de esos barcos. Se puede considerar que quería subir de nivel.

Algún lugar entre Cerdeña y Córcega el lunes 26 de Junio de 2017

La fase de aprendizaje es en la que más disfruto y esta no ha sido ni está siendo ninguna excepción. Empecé sacándome con Gemma (también nadadora de Bonifacio) la titulación PER Patrón de Embarcaciones de Recreo. Ahí te enseñan lo básico en cuanto a teoría y lo justo en práctica, curiosamente casi todo el mundo empieza por ahí aunque luego jamás ejerzan de patrón, desconozco si por titulitis o falta de talleres, cursos o alternativas de inicio aquí en España.

Con la titulación ya en mano empecé a buscar opciones para continuar aprendiendo y navegando, de las dos que planteé en aquel momento (apuntarme a un club de navegación de la propia escuela o buscar un barco que necesite tripulantes para salidas y regatas) opté por la segunda, descartando la primera por el descarado ánimo de lucro y exceso de tripulantes por barco.

Cómo tripulante de regata estuve una temporada entera y aprendí mucho sobre trimado de velas para cada tipo de rumbo, mar y viento. Lamentablemente no me gustaba el ambiente de aquel barco dónde predominaban los gritos, las malas formas y el estrés. Me dí cuenta que a parte de tener que aguantar las particularidades de aquel capitán, no estaba disfrutando del mar. En las regatas únicamente podía estar pendiente de la electrónica y las velas que tenía asignadas trimar, cuando me podía relajar era porque estábamos de vuelta en el puerto y estaba realmente agotado... Todo esto sumado a mi baja afición competitiva hizo que recogiese todo lo aprendido en la mochila, ampliase el circulo de amistades y saltase de cabeza al que debía de haber sido mi primer paso en el mundo de la náutica mucho antes que el PER y las regatas: la vela ligera.


Volando el Gennaker en un slow sailing con Amir, la mejor persona que conocí en el mundo regatero

Me hice socio del CMV y empecé con el curso medio-avanzado Laser, tres sesiones con el "pico" (iniciación) y ya salté directamente al "Laser standard" (clase olímpica), dónde me habilité y desde entonces puedo salir con los barcos del club cuando quiera. En esta etapa ha sido la que más conciencia he tomado de lo larga y divertida que puede llegar a ser la curva de aprendizaje, dónde los pequeños errores me mandan al agua con bastante facilidad y los grandes me fisuraron una costilla... Exceptuando esto último que no hizo más que motivarme a hacer las cosas mejor, me encanta el hecho de estar yo sólo con el viento y el barco a un palmo sobre el mar, con capacidad y autosuficiencia de poder desplazarme a dónde quiera de manera "slow", sin ninguna prisa.

De mientras, el círculo de amistades fue creciendo y me he embarcado en salidas ociosas de fin de semana en crucero (Sailing Weeekends), navegación a Baleares en la Astro Sóller, la Ruta de la Sal 2019 (aunque no llegamos a salir por el mal tiempo, un Gennaker casi nos hunde el barco una semana antes), Columbretes en catamarán, pero todas ellas siempre como tripulante o segundo y ninguna como patrón. 

Casi a punto de cerrar este ciclo de casi dos años, reconozco que me apetece dar el paso de tripulante a patrón. Cuando vi el taller de primera vez skipper que iba a hacer Allende los Mares de una semana Croacia no lo dudé ni un segundo en escribirle y asistir. Ese taller ha sido la mejor experiencia náutica vivida hasta la fecha, superando con creces todas las expectativas que tenia. He podido consolidar conocimientos y ampliar muchísimo en cuanto a seguridad y buenas prácticas. Por no hablar de la buena onda que transmite Paula y todo el buen rollo que hubo el barco en todo momento, de hecho a parte de conocimientos también me he traje un puñado de amigos con los que espero volver a coincidir más veces  caña o cerveza en mano ;)

Taller 1a vez Skipper Croacia 1-8 Junio. De izquierda a derecha y arriba abajo: PuanPedro, Eduardo, Edi, Luis, Xavi, Paco, Julio, Nacho, Paula, Paloma, Ovi, Ernesto, Laura y Martín.
Y hasta aquí estos dos primeros años que decidí aprender a navegar. Espero que dure muchísimos años más pues nunca me consideraré aprendido ni tengo intención de abandonar, incluso no descarto un cambio de vida a largo plazo. En todo caso, como bien decía el poeta griego de Alejandría Constantino Cavafis, lo más importante es disfrutar del camino, cualquier camino y no solo añorar el objetivo. (extensible a muchos procesos de nuestra vida).

Buena proa!!!


"Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Ítacas."

C. P. Cavafis 1863 - 1933


lunes, 12 de noviembre de 2018

Viaje a Marruecos: El regreso (día 8)

Nuestra vida la gobierna el tiempo, él manda y dictamina absolutamente todo marcándolo con una fecha de caducidad. Aún no tengo claro que seamos conscientes de que nada es eterno ni perpetuo, como tampoco lo somos de la fecha de caducidad que tienen algunas cosas tan importantes como puede ser nuestra vida.

Cuando algo termina siempre me entra la nostalgia y ese momento fue en la última cena del refugio. El menú no tenía nada de especial, era idéntico a todas las cenas anteriores y creo que todos coincidimos que aunque teníamos ganas de volver a nuestras casas a comer "normal", echaríamos en falta aquella sopa de Harira por todo lo que llegaba a significar (montañas, compañerismo, manto de estrellas, naturaleza, cultura, aventuras, relax, saboteurfrisbee...) Es en esos momentos de nostalgia cuando miras atrás y valoras esas vacaciones de principio a fin.

Unos días antes de volar para Marruecos escuché una frase en un ámbito de duelo que ojalá nunca hubiese tenido lugar:

"El día que naciste todos sonreían y tu llorabas.
Vive de manera que el día que te mueras
todos lloren y tu sonrías"


Te das cuenta ya no de lo vulnerables que somos; sino de que la vida está para vivirla plenamente, que no tenemos que postergar eso que te apetece ahora, que no tiene sentido vivir enfadado, reprimido o sencillamente quedándote con las ganas de hacer aquello que tanto deseas pero decides no hacerlo y luego te come por dentro, que las oportunidades vienen y van pero aveces no vuelven, que no merece la pena gastar el tiempo en discusiones o relaciones que no sumen... Sencillamente porque desde que nacemos estamos muriendo y no sabemos hasta cuando. Por suerte contamos con poder estar ahora presentes y tener en nuestras manos la capacidad para decidir el modo de vida que queremos llevar. 

En definitiva, esa fue la linea base de la actitud en esta aventura, vivir y disfrutar con la certeza de que el día que llegue esa maldita fecha de caducidad pueda estar orgulloso y satisfecho por todo lo bailado. Desde aquí mando un sentido abrazo a toda la familia de Jordi Leira.

Acabada la cena y muy satisfecho por la valoración global de la aventura, hicimos las mochilas y lo dejamos todo listo para volver a Imlil la mañana siguiente. Ya de día y con todo listo para irnos, nos despedimos de los trabajadores del refugio pronunciando un Insh Alahh (si dios quiere) mientras nos llevamos la mano al corazón. Esta es una forma de despedirse de alguien a quien se tiene afecto, deseando esperanza en un reencuentro futuro.

Momentos antes de volver a Imlil
El camino ahora era todo cuesta abajo y lo que tardamos 5 horas en subir se hizo en 3 horas de bajada. Era sábado y nos cruzamos con un gran número de personas que subían al refugio a pasar su fin de semana, como también con largas procesiones de mulas que traían víveres al refugio a las que era conveniente ceder el paso.

Procesión de mulas
A medida que descendías altitud se iba haciendo notar el calor que le corresponde a esa latitud en un clima árido y seco. También aparecían los primeros árboles y el oasis de Chamharouj dónde paramos a tomar un refrigerio y hacer los últimos truques. Por si no lo dije en la publicación de la subida al refugio, el camino está lleno de puestos Bereber dónde  puedes comprar bebidas y souvenirs. Tal vez por eso ves a mucha gente de allí que hace la subida prácticamente con lo puesto.

Aperitivo en Chamharouj
Durante el camino no faltaron los baños en las pozas para mitigar el calor. Allí el agua no estaba ni la mitad de fría que en lo alto del refugio pero refrescaba igual.

Ultra poza próxima a Chamharouj
Como todo treking que ya conoces el camino, cada uno va a su ritmo y terminas separándote (en mi caso me quedé solo). Recuerdo a Ibrahim explicándonos que era la fiesta del cordero y que lo celebraban mucho y que estábamos invitados a comer a su casa, también nos explicó algo de un disfraz y bromas. Son cosas que no terminas de entender hasta que las ves y las hueles. Ante nosotros, las horas de máxima inmersión cultural de la Aventura en Marruecos. Entro a la kasbah por la calle principal y se sentían tambores festivos, tuerzo a la derecha y allí estaba el mismísimo "chupacabra".

Fiesta del cordero
Es tradición durante la festividad del cordero matar los corderos, comerlos durante los días que dura la fiesta y lo más sorprenderte y perturbador, la aparición del cordero bípedo con cabeza de cabra que persigue niños y adolescentes por las calles mientras se defienden con palos. El "bicho" que estaba envuelto de un enjambre de moscas y olía a pútrido... consiguió asustar a la mula hasta el punto de desbocarse. Una tradición típica del Atlas de la que hay escritos desde el siglo XIX:

“Cuando era crío, ni salíamos de casa. El miedo era tremendo mientras esta especie de cabezudos corren desaforadamente tras los jóvenes por los lugares más inesperados y peligrosos. La costumbre se repetirá mañana y el lunes con Bilmoun cambiando de identidad. El vecindario, a cambio, prepara a estos voluntarios un baño en el hamman de Imlil. El fuego para la sauna lo hacen con ramas nacidas en la tierra en la que creen."

La inmersión cultural continuó en la casa de Ibrahim dónde una de sus mujeres hizo honor a la hospitalidad que caracteriza al pueblo Bereber y nos preparó un buen festín dónde tomamos la que para mi es la mejor foto de esta aventura.

Casa de Ibrahim (Xavi, Xavi, Alex, UltraLuis, Gemma, Joan, Juanan y "su" churumbel)
Seguimos el camino hasta la casa del mulero que nos invitó a un té, llegada a Imlil, traslado a Marrakech, compras regateras de souvenirs, diarreas, fortasec, última noche escuchando los rezos nocturnos, vuelo a Barcelona...

Ya en casa empiezas a deshacer la mochila y vas viendo todo lo que te has traído de esta aventura, una cultura conocida desde muy cerca, muchos menos prejuicios y más empatía por el pueblo marroquí, un cuatromil que se hizo respetar, otra forma de ver la montaña, cientos de vivencias y batallitas que contar, crecimiento personal, ganas de volver para ir de mochilero a Esauira y Chauen... y la más importante de todas: amistades reforzadas tras una convivencia intensa y prolongada.

Un abrazo a todos y hasta la próxima aventura :)

Insh Alahh!!

lunes, 5 de noviembre de 2018

Viaje a Marruecos: los otros 4000 (día 5-7)

Con Jebel Toubkal ya en la lista de retos conseguidos, por delante teníamos 3 días libres en el Alto Atlas que dieron para intentar otros cuatromiles menos conocidos e igual de próximos que el coloso Toubkal.

La información que disponíamos se limitaba a un track de gps y lo que preguntábamos a los guías en el refugio, que siempre con una sonrisa de oreja a oreja te decían que era fácil toooodo era fácil (para ellos 15minutos, bien, fácil,...), para los demás era una verdadera aventura digna de documental "al filo de lo imposible".

Y no digo esto porque sí, sino porque todos los caminos empezaban igual, sendero sinuoso que poco a poco va ganando altura, mucha verticalidad en algunos tramos y un "pero" importante.
Subida al Ras y Timesguida

Y es que a falta de 100 metros de altura para coronar, aparecía una grimpada complicada que a montañeros nobeles y con vértigo como yo les hacía plantearse dos cosas: asumir riesgos totalmente innecesarios para seguir adelante, o bien quedarme en el collado conectando con la naturaleza. 


Grimpada del Ras


En mi caso y en el de la mitad de la expedición, siempre ganaba la segunda opción. Allí en medio de la nada, sin cobertura de ningún tipo, en el caso de necesitar asistencia no quiero ni imaginarme como son los medios de rescate, servicios sanitarios, etc... El hecho de ver cómo se despeñaba el teléfono móvil de Joan montaña abajo ya me hizo una idea de lo que puede pasar ante un resbalón tonto...

Amo mucho mi vida como para exponerla de forma innecesaria por conseguir un selfi en la cima, veo que sumar picos sólo alimenta el ego, la montaña se puede disfrutar de muchas formas y lo más importante de todo, para conectar con el momento presente no hace falta realizar actividades extremas que requieran la máxima concentración, a mi me basta con cerrar los ojos y empezar a respirar profundamente. Dicho esto y justificado mis "otros casicuatromiles", enhorabuena a los cuatro valientes que sí coronaron Ras y Timesguida.


La ascensión del día siguiente al Akioud fue aún más extrema. Empezaba sencillo pero contaba con todo el cansancio acomulado de toda la semana, con unas piernas que no eran ni la sombra de lo que habían sido, la subida por la tartera se me hizo intermináblemente larga y vertical.


Ascensión del Akioud
En esta excursión me di por vencido cientos de veces pero siempre venia alguien al más puro estilo "mosca cojonera" y te enredaba para seguir subidendo un poco más. Si dios los cría, ellos se juntan.


Ultrafoto de Swimmers

Si algo bueno tenia esta subida es que era totalmente distinta al resto, bajaba un pequeño arrollo fruto del deshielo de un nevero de poco más de un metro cuadrado y todo lo que rodeaba al torrente estaba verde. Mis intentos por tirarme allí a retozar y leer mientras el resto hacía su camino eran frustrados por aquellos amigos que siempre tiran de ti...


Observando al coloso Akioud
Igual que pasaba con Ras y Timesguida, en la ascensión del Akioud, a falta de menos de 100metros para llegar a la cima, aparecía una tartera muy vertical que no tenías bien claro por dónde atacar. Tres fueron los valientes que lo coronaron exponiéndose a un descenso que tardarán en olvidar, yo en cambio no olvidaré las tajadas de melón que corté y todos nos comimos a media bajada. Puede un melón subir a 4.000 metros de altura? si va en la mochila de Joan SÍ!


Añadir leyenda
De todos los días destinados a "los otros cuatromiles" el que mejor lo pasé fue el que nos aventuramos Xavi, Gemma i yo a seguir el sendero que iba al lago de Ifni quedándonos en lo alto del collado. La sinuosa ascensión la bautizamos ya el primer día como "el camino de Mordor".

Visto desde enfrente
Una ladera impresionante que teníamos que subir sí o sí. A pesar de lo sinuoso del camino, el sendero se subía muy fácil, de hecho lo hacían mulas (esto me recuerda a la frase: lo hacen niños) pero verdaderamente era sencillo comparado con todos los otros y rápidamente se llegaba arriba del todo dónde tenías unas bonitas vistas del otro lado del Atlas, el lago Ifni, hasta perderte en el desierto hasta el infinito... 

Visto desde arriba
El collado era un lugar que invitaba a sentarse, observar e incluso maquinar un regreso alternativo por ese sendero hasta Ifni en lugar de volver por Imlil cómo estaba haciendo un mochilero colombiano con el que estuvimos conversando allí mismo. En esta aventura ya no podía ser, pero si más adelante regreso en "petit comité", solo o sin una hoja de ruta tan bien definida, sé que tendré tantas opciones y alternativas como voluntades tenga.

Collado de Ifni
Salaam!
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