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lunes, 12 de noviembre de 2018

Viaje a Marruecos: El regreso (día 8)

Nuestra vida la gobierna el tiempo, él manda y dictamina absolutamente todo marcándolo con una fecha de caducidad. Aún no tengo claro que seamos conscientes de que nada es eterno ni perpetuo, como tampoco lo somos de la fecha de caducidad que tienen algunas cosas tan importantes como puede ser nuestra vida.

Cuando algo termina siempre me entra la nostalgia y ese momento fue en la última cena del refugio. El menú no tenía nada de especial, era idéntico a todas las cenas anteriores y creo que todos coincidimos que aunque teníamos ganas de volver a nuestras casas a comer "normal", echaríamos en falta aquella sopa de Harira por todo lo que llegaba a significar (montañas, compañerismo, manto de estrellas, naturaleza, cultura, aventuras, relax, saboteur, frisbee...) Es en esos momentos de nostalgia cuando miras atrás y valoras esas vacaciones de principio a fin.

Unos días antes de volar para Marruecos escuché una frase en un ámbito de duelo que ojalá nunca hubiese tenido lugar:

"El día que naciste todos sonreían y tu llorabas.
Vive de manera que el día que te mueras
todos lloren y tu sonrías"


Te das cuenta ya no de lo vulnerables que somos; sino de que la vida está para vivirla plenamente, que no tenemos que postergar eso que te apetece ahora, que no tiene sentido vivir enfadado, reprimido o sencillamente quedándote con las ganas de hacer aquello que tanto deseas pero decides no hacerlo y luego te come por dentro, que las oportunidades vienen y van pero aveces no vuelven, que no merece la pena gastar el tiempo en discusiones o relaciones que no sumen... Sencillamente porque desde que nacemos estamos muriendo y no sabemos hasta cuando. Por suerte contamos con poder estar ahora presentes y tener en nuestras manos la capacidad para decidir el modo de vida que queremos llevar. 

En definitiva, esa fue la linea base de la actitud en esta aventura, vivir y disfrutar con la certeza de que el día que llegue esa maldita fecha de caducidad pueda estar orgulloso y satisfecho por todo lo bailado. Desde aquí mando un sentido abrazo a toda la familia de Jordi Leira.

Acabada la cena y muy satisfecho por la valoración global de la aventura, hicimos las mochilas y lo dejamos todo listo para volver a Imlil la mañana siguiente. Ya de día y con todo listo para irnos, nos despedimos de los trabajadores del refugio pronunciando un Insh Alahh (si dios quiere) mientras nos llevamos la mano al corazón. Esta es una forma de despedirse de alguien a quien se tiene afecto, deseando esperanza en un reencuentro futuro.

Momentos antes de volver a Imlil
El camino ahora era todo cuesta abajo y lo que tardamos 5 horas en subir se hizo en 3 horas de bajada. Era sábado y nos cruzamos con un gran número de personas que subían al refugio a pasar su fin de semana, como también con largas procesiones de mulas que traían víveres al refugio a las que era conveniente ceder el paso.

Procesión de mulas
A medida que descendías altitud se iba haciendo notar el calor que le corresponde a esa latitud en un clima árido y seco. También aparecían los primeros árboles y el oasis de Chamharouj dónde paramos a tomar un refrigerio y hacer los últimos truques. Por si no lo dije en la publicación de la subida al refugio, el camino está lleno de puestos Bereber dónde  puedes comprar bebidas y souvenirs. Tal vez por eso ves a mucha gente de allí que hace la subida prácticamente con lo puesto.

Aperitivo en Chamharouj
Durante el camino no faltaron los baños en las pozas para mitigar el calor. Allí el agua no estaba ni la mitad de fría que en lo alto del refugio pero refrescaba igual.

Ultra poza próxima a Chamharouj
Como todo treking que ya conoces el camino, cada uno va a su ritmo y terminas separándote (en mi caso me quedé solo). Recuerdo a Ibrahim explicándonos que era la fiesta del cordero y que lo celebraban mucho y que estábamos invitados a comer a su casa, también nos explicó algo de un disfraz y bromas. Son cosas que no terminas de entender hasta que las ves y las hueles. Ante nosotros, las horas de máxima inmersión cultural de la Aventura en Marruecos. Entro a la kasbah por la calle principal y se sentían tambores festivos, tuerzo a la derecha y allí estaba el mismísimo "chupacabra".

Fiesta del cordero
Es tradición durante la festividad del cordero matar los corderos, comerlos durante los días que dura la fiesta y lo más sorprenderte y perturbador, la aparición del cordero bípedo con cabeza de cabra que persigue niños y adolescentes por las calles mientras se defienden con palos. El "bicho" que estaba envuelto de un enjambre de moscas y olía a pútrido... consiguió asustar a la mula hasta el punto de desbocarse. Una tradición típica del Atlas de la que hay escritos desde el siglo XIX:

“Cuando era crío, ni salíamos de casa. El miedo era tremendo mientras esta especie de cabezudos corren desaforadamente tras los jóvenes por los lugares más inesperados y peligrosos. La costumbre se repetirá mañana y el lunes con Bilmoun cambiando de identidad. El vecindario, a cambio, prepara a estos voluntarios un baño en el hamman de Imlil. El fuego para la sauna lo hacen con ramas nacidas en la tierra en la que creen."

La inmersión cultural continuó en la casa de Ibrahim dónde una de sus mujeres hizo honor a la hospitalidad que caracteriza al pueblo Bereber y nos preparó un buen festín dónde tomamos la que para mi es la mejor foto de esta aventura.

Casa de Ibrahim (Xavi, Xavi, Alex, UltraLuis, Gemma, Joan, Juanan y "su" churumbel)
Seguimos el camino hasta la casa del mulero que nos invitó a un té, llegada a Imlil, traslado a Marrakech, compras regateras de souvenirs, diarreas, fortasec, última noche escuchando los rezos nocturnos, vuelo a Barcelona...

Ya en casa empiezas a deshacer la mochila y vas viendo todo lo que te has traído de esta aventura, una cultura conocida desde muy cerca, muchos menos prejuicios y más empatía por el pueblo marroquí, un cuatromil que se hizo respetar, otra forma de ver la montaña, cientos de vivencias y batallitas que contar, crecimiento personal, ganas de volver para ir de mochilero a Esauira y Chauen... y la más importante de todas: amistades reforzadas tras una convivencia intensa y prolongada.

Un abrazo a todos y hasta la próxima aventura :)

Insh Alahh!!

lunes, 5 de noviembre de 2018

Viaje a Marruecos: los otros 4000 (día 5-7)

Con Jebel Toubkal ya en la lista de retos conseguidos, por delante teníamos 3 días libres en el Alto Atlas que dieron para intentar otros cuatromiles menos conocidos e igual de próximos que el coloso Toubkal.

La información que disponíamos se limitaba a un track de gps y lo que preguntábamos a los guías en el refugio, que siempre con una sonrisa de oreja a oreja te decían que era fácil toooodo era fácil (para ellos 15minutos, bien, fácil,...), para los demás era una verdadera aventura digna de documental "al filo de lo imposible".

Y no digo esto porque sí, sino porque todos los caminos empezaban igual, sendero sinuoso que poco a poco va ganando altura, mucha verticalidad en algunos tramos y un "pero" importante.
Subida al Ras y Timesguida

Y es que a falta de 100 metros de altura para coronar, aparecía una grimpada complicada que a montañeros nobeles y con vértigo como yo les hacía plantearse dos cosas: asumir riesgos totalmente innecesarios para seguir adelante, o bien quedarme en el collado conectando con la naturaleza. 


Grimpada del Ras


En mi caso y en el de la mitad de la expedición, siempre ganaba la segunda opción. Allí en medio de la nada, sin cobertura de ningún tipo, en el caso de necesitar asistencia no quiero ni imaginarme como son los medios de rescate, servicios sanitarios, etc... El hecho de ver cómo se despeñaba el teléfono móvil de Joan montaña abajo ya me hizo una idea de lo que puede pasar ante un resbalón tonto...

Amo mucho mi vida como para exponerla de forma innecesaria por conseguir un selfi en la cima, veo que sumar picos sólo alimenta el ego, la montaña se puede disfrutar de muchas formas y lo más importante de todo, para conectar con el momento presente no hace falta realizar actividades extremas que requieran la máxima concentración, a mi me basta con cerrar los ojos y empezar a respirar profundamente. Dicho esto y justificado mis "otros casicuatromiles", enhorabuena a los cuatro valientes que sí coronaron Ras y Timesguida.


La ascensión del día siguiente al Akioud fue aún más extrema. Empezaba sencillo pero contaba con todo el cansancio acomulado de toda la semana, con unas piernas que no eran ni la sombra de lo que habían sido, la subida por la tartera se me hizo intermináblemente larga y vertical.


Ascensión del Akioud
En esta excursión me di por vencido cientos de veces pero siempre venia alguien al más puro estilo "mosca cojonera" y te enredaba para seguir subidendo un poco más. Si dios los cría, ellos se juntan.


Ultrafoto de Swimmers

Si algo bueno tenia esta subida es que era totalmente distinta al resto, bajaba un pequeño arrollo fruto del deshielo de un nevero de poco más de un metro cuadrado y todo lo que rodeaba al torrente estaba verde. Mis intentos por tirarme allí a retozar y leer mientras el resto hacía su camino eran frustrados por aquellos amigos que siempre tiran de ti...


Observando al coloso Akioud
Igual que pasaba con Ras y Timesguida, en la ascensión del Akioud, a falta de menos de 100metros para llegar a la cima, aparecía una tartera muy vertical que no tenías bien claro por dónde atacar. Tres fueron los valientes que lo coronaron exponiéndose a un descenso que tardarán en olvidar, yo en cambio no olvidaré las tajadas de melón que corté y todos nos comimos a media bajada. Puede un melón subir a 4.000 metros de altura? si va en la mochila de Joan SÍ!


Añadir leyenda
De todos los días destinados a "los otros cuatromiles" el que mejor lo pasé fue el que nos aventuramos Xavi, Gemma i yo a seguir el sendero que iba al lago de Ifni quedándonos en lo alto del collado. La sinuosa ascensión la bautizamos ya el primer día como "el camino de Mordor".

Visto desde enfrente
Una ladera impresionante que teníamos que subir sí o sí. A pesar de lo sinuoso del camino, el sendero se subía muy fácil, de hecho lo hacían mulas (esto me recuerda a la frase: lo hacen niños) pero verdaderamente era sencillo comparado con todos los otros y rápidamente se llegaba arriba del todo dónde tenías unas bonitas vistas del otro lado del Atlas, el lago Ifni, hasta perderte en el desierto hasta el infinito... 

Visto desde arriba
El collado era un lugar que invitaba a sentarse, observar e incluso maquinar un regreso alternativo por ese sendero hasta Ifni en lugar de volver por Imlil cómo estaba haciendo un mochilero colombiano con el que estuvimos conversando allí mismo. En esta aventura ya no podía ser, pero si más adelante regreso en "petit comité", solo o sin una hoja de ruta tan bien definida, sé que tendré tantas opciones y alternativas como voluntades tenga.

Collado de Ifni
Salaam!

sábado, 13 de octubre de 2018

Viaje a Marruecos: Jebel Toublal 4.167m (día 4)

El despertador de Joan suena puntual cómo cada mañana desde que empezó el viaje, esta vez sí tenia sentido estar a las 6 en marcha (seguimos teniendo pendiente una charla muy seria). Acabamos de preparar las mochilas y bajamos al desayuno. 

Aún era de noche y por la ventana del comedor se podía ver cómo iban subiendo pequeños grupos de montañeros guiados por la tenue luz de sus frontales. Algunos madrugan en exceso porque de bajada no paran en el refugio y continúan el camino de vuelta hasta Imlil, tampoco se paran allí un día como nosotros para aclimatar. Tal vez nuestra Aventura sea pausada, pero ¿quién busca estrés estando de vacaciones? ¿Acaso hay prisa de volver a la urbe?

Poco antes de salir del refugio nos encontramos con Filip, un muchacho francés residente en marruecos que había venido literalmente a la aventura con lo puesto y poco más, unas bambas casual, tejanos, sudadera y nula preparación previa. Su carácter nervioso y extrovertido no pasaba por alto entablar conversa. Ya regresaba de su intento de coronar Toubkal, por las yagas de los pies no había conseguido llegar a la cima y tubo que dar la vuelta a mitad de camino, aun así estaba muy contento de estar allí disfrutando del entorno y de haberlo intentado prometiendo que volvería más adelante mejor preparado ahora que ya sabe lo que hay.

Selfi calidad Nokia y para arriba!
Selfi de equipo y nos vamos para el techo del norte de África!!! por delante una ascensión desde 3.207 metros de altitud hasta los 4.167 del pico Toubkal que se hacen en poco más de 4 kilómetros y se tarda unas 3 horas aproximadamente en subir.

El camino está muy definido por la gran cantidad de gente que lo sube cada año, si cuentas con un buen gps se puede hacer sin necesidad de guía, esto ya depende de la experiencia de cada uno y del grupo con el que te muevas. Es dejar el refugio y ya empiezas a subir hasta que cojas el camino que cojas, tienes que cruzar el arrollo a la izquierda para enfilar la primera gran pala dónde se cruza una tartera.

Primera pala
Sigo al de adelante, el de adelante al que le precede, este al gps, el otro al de delante suyo y el primero de todo sigue a su instinto... tal es así que llega un punto que es imposible avanzar porque estamos en medio de la tartera habiéndonos salido del camino. Reconozco que el rebote fue considerable por las dimensiones y inseguridad que transmitía esa tartera en la que según dónde pisabas te desplazabas con todo el piso para abajo... Unos minutos de cagarse en la puta hasta que alguien grita: -El camino está a la izquierda!!! Todo quedó en una anécdota, pero me dio que pensar y consiguió que a sólo 20 minutos de haber empezado la ascensión ya estaba rallado. Me habían dicho que era fácil, Me habían dicho que no tenía pérdida, Me habían dicho muchas cosas, pero está siendo... Olvidar lo que narraba al principio, si no eres un gran montañero experto puedes contar con tu gps pero no descartes contratar un guía, ayudarás a la economía local y subirás más seguro.

Refugios desde la primera pala
Calmados los ánimos generales seguimos ascendiendo como hormiguillas a ojos del refugio hasta perderlo a nuestra espalda. Pasada esa primera pala, la verticalidad se reduce un poco y aunque no hay ningún llano sube constate, las piernas lo agradecían.

Xavi O, Alex i Joan tras el primer tercio de subida
Sigue el camino sinuoso a ratos alternado con tramos directos y alguna que otra pequeña grimpada. Tal vez por la altura, la fatiga, la rallada de la tartera, o todo a la vez, tenía sensación de mareo y me encontré con pasos que me obligaron a apoyarme con las manos y luego en la bajada no me parecieron para tanto. La alta montaña es dura y se estaba haciendo respetar.

Salió el sol tras Toubkal
Sube, sube sube... las piernas cada vez pesan más, el ritmo es lento, el corazón disparado y la respiración como si trotases. En aquel momento no era consciente, pero la altura me estaba torturando a su manera. Es cuando aparecen los consejos de los más experimentados: Pasos muy cortos y lentos, sin prisa y sin parar. Bebe agua cada poco tiempo en pequeños sorbos... Fue de agradecer no estar sólo y contar con la compañía de Alex en todo momento durante la subida.

Aproximación al collado, Izquierda Toubkal y Derecha Toubkal West
Intento recordar sobre la ascensión, pero entre la pájara, el mareo, la fatiga... recuerdo que se me atragantó tanto como la ascensión de NouFonts por la Vall d'Eina que hice en Julio. Muy bonita pero apenas disfrutas porque no pierdes de vista la senda que sube y sube sin tregua. 

Al llegar al collado a casi 4.000m de altitud nos cruzamos con unos vascos que ya conocía del día anterior y volvían de vuelta. Dijeron que en 40 minutos lo teníamos. En ese punto el camino se bifurca a la izquierda para Toubkal o derecha para Toubkal West. Cómo lo primero era lo primero, fuimos de cabeza a la izquierda y a partir de ese momento ya se podía disfrutar de unas bonitas vistas del valle por el que habíamos subido. Era tan bonito como enorme.

Carena de Toubkal
Come, bebe y "palante". Esta estaba siendo una experiencia muy dura. Entendí que el concepto "fácil" es porque no tiene complicaciones técnicas que requieran escalada ni similar, pero eso no implica que no tengas que venir muy bien preparado de piernas, coco, alimentación, material... Y es que no todo el mundo que lo intenta lo consigue, desde que llegamos al refugio lo vimos, antes de subir, durante el camino y días después también supimos de más gente que se quedaba a las puertas. Eso no quiere decir que haya máquinas como unos alemanes que lo subieron por la mañana con un guía y por la tarde volvieron por libre como el que da un paseo por el parque. Hay gente muy fuerte, poca pero la hay.

Estaba en un punto que tenia que llegar arriba por cojones aunque no estaba disfrutando de ese sufrimiento y no soy partidario de pegarme matadas para sólo un premio final en forma de buenas vistas o engrosamiento del ego por sumar picos. Siempre he sido fan de disfrutar del trayecto, del camino, del entorno y esto estaba siendo un peculiar calvario.

Tramo final junto a Alex
La constancia tiene resultados y es llegar a la cumbre, una llanura más grande que un campo de fútbol dónde se divisaba la pirámide de hierro que marca el punto más alto del norte de África.

El techo del norte de África
Estos grandes retos siempre son emotivos y este abrazo quería decir esto: gracias Alex por llevarnos de la mano a esta aventura, por acompañarme en todo momento y empujarme a conseguirlo pese el mareo, dolor de patas y tu mal de altura. Sin ti ni de coña estábamos hoy aquí a 4.167m por encima de nuestro querido mar.

via GIPHY

Momento de Selfis, disfrutar de las vistas y empezar la bajada al refugio con la satisfacción de haber tocado techo en un tiempo de 3 horas. Lo que suele tardar todo el mundo pese a las sensaciones incómodas y liada parda del principio en la tartera.

UltraSelfi: Joselu, Xavi O, Joan, Gemma, Xavi L, Juanan, Al·lex
El camino de vuelta es el mismo que el de subida, se suele tardar unas 2 horas en condiciones normales o un poco más si decides subir al Toubkal West. En todo caso, es vertical y hay mucha piedra suelta lo que implica resbalones y cautela. Si algún día vuelvo  (ahora no está en la hoja de ruta), es conveniente hacer más sesiones prácticas en tarteras para ganar en seguridad y agilidad.

Descenso Toubkal
Y es en la bajada de regreso cuando miras atrás y ves lo que acabas de conseguir.

Shukraan w mabruk!!!!  (Gracias y enhorabuena)

sábado, 6 de octubre de 2018

Viaje a Marruecos: La vida en el refugio (día 3)

La aventura en el alto Atlas continua con esta publicación dónde explicaré cómo era la vida allí arriba sin TV, internet ni cerveza y cómo fue nuestro tercer día allí, dedicado principalmente a aclimatarnos a la altitud antes de atacar Toubkal al día siguiente.

Tal vez por el aislamiento que supone no tener datos ni Wi-Fi (todo un acierto prescindir de ello a pesar de la guerra que dio intentar activar una tarjeta moruna) el tiempo allí transcurre diferente. Todo parece ir a otro ritmo, más lento, con esa sensación de conectar con el presente. 

Se escucha el silencio, se siente la calma, observas al cielo y te sientes insignificantemente diminuto al ver las colosales montañas y el manto de estrellas que nos arropaba cada noche. El entorno y lugar se prestaba para hacer un retiro espiritual y cargarse de energía. Basta ir allí para sentir y entender porqué ese es un planazo de fin de semana para muchos habitantes de la zona, sin necesidad de llegar al Toubkal, como bien dice Alex: -No todo es subir montañas, el hecho de estar ahí ya mola. y qué razón tiene! 

Al·lex y la piedra filosofal
Y qué puedes hacer allí? en nuestro caso era pleno Agosto, lo que no quiere decir que allí hiciese precisamente calor, de hecho a partir de las 6 de la tarde se marchaba el sol y empezaba a hacer rasca hasta que volvía a aparecer entre montañas al día siguiente. Incluso pequé de llevar poca ropa de abrigo y resfriarme. Dicho esto y teniendo en cuenta que soy un anfibio, a escasos metros del refugio baja un arrollo cristalino proveniente de deshielos y filtraciones de las lluvias. Ese agua sí que está fría de narices, pero no impidió darse buenos remojones hasta el punto de substituir la ducha del refugio por esto, mucho más salubre a mi parecer.

Una de las muchas pozas
Otra cosa que se podía hacer era caminar, no hay ningún sendero circular y sin desnivel en plan fácil, pero sí que hay algunas sendas que ladean y permiten ver al refugio en perspectiva para estar aún más tranquilo y en calma con el entorno.

Refugios Les Mouflons y CAF
Y en esos lugares resulta ideal sacar un buen libro y leer, en mi caso me llevé un libro de Eckhart Tolle, el Poder del Ahora, que me acompañó dentro de la mochila en todas las excursiones y siempre encontré algún momento para leer :)

Collado del Ras
Qué más hicimos o puedes hacer? Juegos de mesa entre nosotros para acabar a hostias entre sabotajes o algo que me sorprendió por su gran poder de cohesión, El Frisbee. Hubo días que llegamos a formar un corro enorme en la explanada de enfrente entre nosotros, otros montañeros, hijos y trabajadores del refugio... No hacía falta saber idiomas para interactuar entre todos y echarnos unas risas antes de ir a cenar, uno de los mejores recuerdos que me llevo:  Murad, un niño marroquí de unos 7 años vestido con su chilaba y sandalias reclamando el frisbee mientras corría entre las piedras como las cabras -Al·lex!!! Yallahh!!!!! Al·lex!!! 

Dejando el ocio y las emociones de lado, este tercer día era principalmente para aclimatarse a la altitud. En Barcelona a nivel del mar estamos acostumbrados a una tasa de 100% de Oxígeno en el aire que respiramos, pero según vamos ganando altura, esa tasa disminuye hasta el 69% a 3.000 de altitud y 60% a 4.000. Y sí, el oxígeno no lo ves pero lo echas en falta. Recuerdo las típicas ganas de ir a hacer un pis que aparecen a media noche, tener que bajar dos plantas del refugio hasta los WCs y al volver a la habitación tras sólo subir dos pisos con el corazón disparado y tener que respirar por la boca. No aclimatarse bien puede provocar mal de altura (mareos, náuseas, intenso dolor de cabeza, agotamiento...). 

Mal de altura un mito? No! posiblemente no le afecte a todo el mundo o no con los mismo síntomas, pero estando allí solo en el primer día vimos a dos personas muy perjudicadas, nuestro propio amigo Alex, montañeros que se habían quedado a las puertas de coronar el Toubkal teniendo que dar la vuelta, otros que bajaban como zoombies del reparto de The Walking... Dicho esto, creo que merece la pena como consejo para futuros expedicionarios, tomarse en serio este día de aclimatación. Como dije antes, no es para nada un día perdido, la mejora en bienestar que te aporta estar allí no tiene precio.

Mañana atacamos Toubkal!!! Yallah Yallah!!!!

domingo, 30 de septiembre de 2018

Viaje a Marruecos: Imlil - Refugio de Toubkal (día 2)

En vista del éxito del turisteo en Marrakech, el segundo día de esta aventura la mayoría nos levantamos con ganas de marcharnos de allí para ir al plato fuerte de este viaje, el alto Atlas. Nos subimos a un taxi de latas de sardinas que por un precio pactado de 35€ nos trasladó hasta Imlil. Muy lejos de los 120 que nos querían soplar las agencias de viajes y excursiones para guiris.

Asardinados en el Taxi
El chófer nos dio a conocer un poco de su cultura con dos detalles que me marcaron, por un lado demostró que son gente de palabra, pues a la vuelta tras 7 días incomunicados estaba allí para recogernos, lo mismo para llevarnos al Aeropuerto de vuelta. Posiblemente con nosotros hizo la semana, pero está claro que se puede vivir sin móvil ni whatsap... Por otro lado te muestran la parte amable y servicial, no has de preocuparte de nada. Ni dos minutos habían pasado de llegar a Imlil que ya nos había buscado un mulero para cargar las mochilas y nos dijo dónde tomar un té de menta antes de empezar el treking. 

Mónica y el Mulero
A pie de parking de taxis empieza la aventura, nuestra mula llamada Mónica cargó con todas las mochilas pesadas y realizó el trabajo duro. Esas mulas son muy duras, teniendo en cuenta que el mulero la cuida mucho por ser su única herramienta de trabajo, el animal no sufre nada y no hay maltrato animal por ningún sitio. Contratando una mula por unos 15-20€ estás ayudando a la economía local y evitando la extinción de este animal tan noble y manso, ah! la mula te hace también la función de guía/gps!

Calle principal de Imlil
Té, fruta, provisiones y arranca la caminata por la calle principal de Imlil. Enseguida toma un desvío a la derecha por un camino de tierra en el que empieza la ascensión. Partimos de una altitud de 1.700m y tenemos que sumar 1.500m hasta llegar al refugio que se encuentra a 3.207m, una caminata ascendente de unos 12km y 5 horas de duración aproximada. En wikiloc hay cientos de traks sin pérdida.

A los 10 minutos llegó la primera parada técnica, para llenar el deposito de combustible de Mónica. Cuando piensas en marruecos te viene a la cabeza desierto, pero esa zona es rica en agua, cerca de allí hay unas cascadas en las que muchos Marroquíes vienen a pasar tiempo de ocio, lo mismo con unas pozas que se encuentran a la mitad del camino entre Imlil y el refugio. En todo caso hacía mucha calor y haber empezado la caminata al medio día no ayudaba mucho.
Gasolinera para mulas
La ascensión continua dejando atrás las cascadas y ganando altura hasta una pista de tierra dónde se ve una gran kasbah (medina o barrio) al otro lado del valle, separado por el río. Una de esas casas es de Ibrahim, el encargado de refugio que nos invitó a comer allí de vuelta. Como anécdota que nadie entenderá y que sacará una sonrisa a los que estuvimos allí, el refugio estaba a quince minutos, fácil... :) 


Abandonando Imlil
Llegado a ese pueblo hay una gran llanura en forma de tartera que hay que atravesar y justo en medio estaba el campo de fútbol de la kasbah. Si no fuese por la ausencia de vestuarios, me recordaba al equipamiento deportivo que había en mi pueblo antes de la popularización del Pádel.

Campo de fútbol
Se acaba la tartera y empieza la subida sinuosa que da la bienvenida al Parque Nacional de Toubkal. La única complicación que encontré fue la calor, algo que personalmente llevo muy mal y allí pega muy fuerte. El consuelo era ganar altura para dejar las calores abajo.


Cartel del Parque Nacional Toubkal
La parte buena y dominguera es que en la ascensión hay muchos puestos Bereber en los que venden refrescos, agua y zumos, puedes comerte un Tajine de pollo y verduras... Mientras tengas Dirhams no te faltará de nada y si no tienes, siempre puedes recurrir a algo tan tradicional como el trueque, algo que casi prefieren por la dificultad de encontrar según que cosas allí en medio de la nada. Que tienes una camiseta del Cobi y ya no te pones? una gorra del Barça? los Bereber estarán encantados de cambiártela por un pañuelo, gorro o cualquier otra cosa.


Postureo tras el trueque
Lo más bonito de este treking bajo mi punto de vista es el cambio de vetegación y montaña según se va ganando altura. Los árboles dejan paso a los arbustos, pequeñas plantas en flor, cardos y muchas rocas... Piedras que han sido testimonio del la formación de esas montañas, del paso del tiempo. Resultaba hipnótico caminar en ese valle rodeado de montañas colosales casi más altas que el sol, de hecho sorprendía lo pronto que se perdía de vista tras ellas.

















Por el camino y casi a punto de llegar, recuerdo una conversación sobre cuántos tresmiles había hecho anteriormente y lo cierto es que se podía decir que este era el primero. Posiblemente me he saltado unos cuantos pasos previos para llegar allí, pero la ilusión por llegar al refugio y enfilar días después Toubkal quitaron peso a mi "falta de galones" en altura, dónde sólo has de poner un pie detrás del otro y repetir.


Refugios de Les Mouflons y CAF

Al poco de pasar los 3.000m de altura se entredeja ver el refugio a lo lejos. En ese punto ya notaba falta de oxígeno, la fatiga de a caminata y el golpe de calor. La sensación de cansancio era bastante grande y no tendríamos cerveza de premio pero sí un gran puchero de Harira, que consiste en una sopa de pollo, verduras y legumbres que se cenaba cada noche y días como hoy echo de menos :)

Primera cena
Bien? Yallah!!!!

domingo, 16 de septiembre de 2018

Viaje a Marruecos: Marrakech (día 1)

Hola de nuevo!

Voy a empezar a escribir sobre la aventura en Marruecos desde el principio, (prólogo a parte). La ruta empezaba con una primera y última noche en Marrakech, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos que cuenta con numerosos monumentos patrimonio de la humanidad. Está situada a pie de Atlas y viniendo de paso para llegar a Imlil, la visita era prácticamente obligada si nunca has visitado esa ciudad.

Antes de continuar quiero hacer un pequeño "disclaimer" dejando claro que todo el contenido de este blog es totalmente subjetivo y está basado en mi experiencia, que no es buena ni mala, sencillamente mía, pudiendo darse el caso que sea totalmente distinta a la tuya o lo que te han contado.

Al bajar del avión ya te das cuenta que estás en otro país distinto al tuyo, la edificación, el clima y el carácter de la gente. Lo primero que me sorprendió la tranquilidad de los funcionarios del control de aduana, varias preguntas sobre alojamiento y profesión mientras hojeaba el pasaporte con casi todas las páginas en blanco haciendo ver que... no entendí nada, era ridículo pero te dejan entrar al país.

En cuanto sales del aeropuerto ya nos encontramos con los dos perfiles que claramente identifiqué, el "killer" que huele tu aroma de turista a kilómetros e intenta venderte algo a un precio desorbitado (en ese caso era un traslado en taxi que rechazamos); y por otro lado está el "enrollado" que tiene la voluntad de ayudarte sin esperar nada a cambio, en ese caso era un conductor de autobuses que al vernos a lo lejos abrió las puertas, esperó para ver si podía ayudarnos y llevarnos al centro por un precio popular.

Durante el trayecto descubres el parque móvil formado por mulas, burros, vehículos antiguos y modelos de motos y triciclos que jamás se han comercializado en Europa. Todo eso junto con la forma de conducir anárquica hacia difícil relajarse en cualquier trayecto.

Diversidad del parque móvil

Al llegar a la gran plaza Jemaa el Fna empezó la inmersión cultural, el asalto de todo tipo de personajes con ganas de vender cualquier cosa es una constante, hay que tener paciencia, sonreir y darles las gracias por muy pesados que sean o malas formas que te contesten cuando desisten sin poder venderte nada, no todos son educados y si son así es por culpa del turismo. Pasar desapercibido seria ideal, pero con estas pintas era imposible.

Llegada a la plaza Jemaa el Fna

La única forma de librarse era estar dentro del riad, dimos con un alojamiento por 11€ la noche, aire acondicionado (que en una habitación no funcionaba) pero correcto a nivel de servicio, con un personal amable que nos guardó la maleta hasta el regreso del atlas y respetó habitaciones para la última noche, eso sí, no les pidas más mermelada en el desayuno porque no fueron capaces de entender que siete personas necesitan una ración mayor que la que sirven a una sola persona (anécdota que dio para unas cuantas risas).

Expedicionarios en la terraza del Riad, un lugar fresco y agradable de noche
Dando una vuelta por la medina ves de todo, lo más perturbador era un puestecito de un hombre que tenia la mesa llena de dientes y fabricaba dentaduras, artesanía insalubre. A parte de esto, encantadores de serpientes, monos que te los suben sin permiso para pedirte dinero, bailaores, puestos de comida con precios infladísimos para guiris, infinidad de puestos de zumos de fruta y muchos comercios variopintos en los que el 95% de clientela es el turista (o al menos me dio esa sensación). Y todo esto asaltado continuamente por los ofertadores de servicios (masajes, tabaco, hachís, visitas GRATUITAS a los curtidores, cerveza, ... de todo!!!)


Casi todo es negociable y no hay ninguna barrera lingüística con ellos, únicamente hay que tener un plus de paciencia para comprar cualquier cosa y no precipitarse. En todos los casos que aceptan la venta salen ganando y si te han "timado" mucho algunos tienen remordimiento de conciencia y ese artículo que antes te había costado tanto de sacar a un precio mejor, va y te regala unos cuantos más, como fue en el caso de una compra conjunta que hicimos de perfumes (ámbar, jazmin...).

Otro dato para tener en cuenta des de el perfil excursionista que se va a desplazar a Imlil es que hay muchas empresas de excursiones que se ofrecen llevarte a unos precios muy caros (y se molestan si les dices que no). Lo mejor es hablar con un taxista y negociar directamente con el y si puedes conseguir llenar el taxi con otros excursionistas, mejor aun. El servicio no es como aquí, allí difícilmente verás que hacen trayectos a media carga y esperará a llenar el taxi para moverse. Precio recomendado de 30€ a 40€.

Y como siempre, antes de acabar, un apunte personal y es que no me gustó, no me gustó nada. Mucho calor, zonas de mal olor, mucha gente y muy pesados, un tráfico de motos caótico y una sensación de artificial muy grande en lo que se refiere a la medina, enfocada al guiri por culpa del turismo. Si no lo has visto nunca vale la pena verlo como era mi caso, pero difícilmente me vuelva a dejar caer allí más veces o alargar la estancia en más de una noche en esa ciudad si algún día me da por volver al alto Atlas.


Yallah Yallah!!!!
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